9 signos de alerta que indican cuándo llevar a los niños a terapia de duelo

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

 

© MalagónEn muchas ocasiones, los padres o los adultos que rodean a los niños y adolescentes que han sufrido la muerte de un ser querido tienen dudas sobre cuándo es el momento de llevar al niño a terapia o si lo que están experimentando es normal.

Para saber si es el momento o no, desde el punto de vista de expertas en duelo utilizamos unas directrices que, aunque no siempre son exactas, pueden servirnos de guía. Así, como norma general, conviene recurrir a un profesional si se da alguno de estos supuestos:

Reacciones que deben alertarnos

Este último supuesto es uno de los que más valoramos a la hora de recomendar terapia o no: que la vida del menor se vea interrumpida de algún modo o que no consiga llevar a cabo cosas que anteriormente hacía. Dentro de este último punto, prestamos especial interés a aspectos como:

  • Incapacidad para reincorporarse al colegio: En este punto nos referimos a dificultades para ir, que exprese quejas sobre el colegio que anteriormente no había, o muestre incomodidad por tener que abandonar el domicilio, etc.
  • Reacciones agresivas frecuentes: El menor pega más, contesta de manera iracunda, pierde los nervios con facilidad, destroza material, en los juegos reacciona de manera más violenta con sus pares… Cosas que antes no hacía y ahora sí.
  • Temores excesivos: a dormir solo, a la muerte, a los cambios, al coche, enfermedades, envenenamientos, atragantamientos, oscuridad, fantasmas, en resumen, a cualquier cosa que antes no temiera.
  • Incapacidad para conciliar el sueño.
  • Problemas para separarse de los adultos: Ya sea porque no desee participar en ningún plan que implique separarse del adulto cuidador, por miedo de que pase algo o de sufrir otro abandono, prescinden de juegos o actividades con tal de pasar más tiempo con los adultos de referencia o el progenitor que queda.
  • Problemas para dormir solos: No quieren quedarse a solas en su cuarto y tienden a meterse en la cama de los padres tras el fallecimiento. En caso de que haya fallecido uno de los padres, suelen querer dormir con el progenitor superviviente y, una vez que se ha dado esa circunstancia, es muy difícil que vuelvan a su habitación.
  • Quejas somáticas: Esto se refiere a pequeños trastornos que pueden ser objeto de atención médica, como dolores de cabeza, dolores abdominales, problemas gástricos, malestar general, etc.
  • Aislamiento: Manifiestan reticencia a pasar tiempo sus pares, reducen sus planes de ocio, se quedan acompañando a los adultos o bien ocupándose de cosas de las que antes no se ocupaban
  • Bajadas en el rendimiento, tanto académico como deportivo: Siempre que éste no fuese un problema previo a la pérdida, es decir, se produce la muerte y aparecen problemas asociados de atención, concentración, ansiedad ante los exámenes, desinterés académico, problemas de rendimiento, errores…

Dificultades para retomar la rutina

Son este tipo de cosas las que hacen que nos planteemos si es necesaria la terapia o no. Principalmente nos guiamos según el grado de interferencia que constituye para el niño o  adolescente: si son pequeñas cosas que no interfieren, normalmente damos un tiempo hasta ver si se da una normalización, entendiendo que son reacciones lógicas tras una muerte.

En los casos en que la interferencia suponga un problema, es importante intervenir para que puedan recuperar sus rutinas y costumbres lo antes posible. Pero como siempre, ante cualquier duda acerca de la normalidad o no, es preferible consultar a los profesionales que están ahí para explicarnos las cosas e indicarnos a qué signos debemos estar atentos.

Para saber más sobre la atención del duelo en menores, podéis acudir a nuestro servicio gratuito de Psicoterapia de duelo infantil, solicitar que impartamos una charla gratuita para padres y profesores  en vuestro centro educativo (a través de este proyecto)  o descargar gratis  nuestro manual práctico “Hablemos de Duelo”, que ofrece pautas para ayudar a los adultos a hablar de la muerte con los niños y da claves sobre cómo viven el duelo los menores según su edad.

También incluye un apartado sobre cómo atender el duelo en el colegio y cómo ayudar a afrontar el duelo a las personas con discapacidad intelectual. La guía está disponible gratuitamente para su descarga en nuestra página web:

www.fundacionmlc.org.

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