El deseo y la inapetencia sexual durante el duelo

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

 

© MalagónEste año ha caído en mis manos el libro de Milena Busquets, “También esto pasará”. Se trata de una novela muy profunda y emotiva, donde la autora narra en primera persona el duelo que vivió por la muerte de su madre. Es un libro muy recomendable y, leyéndolo, sentí la necesidad de hablar del papel que desempeña el sexo en el proceso de duelo.

Considerado como un tema tabú para muchos y como un instinto primario en el ser humano para otros, el sexo es, sin embargo, el gran olvidado en el proceso de duelo. Pero, en realidad, el sexo forma parte del ciclo evolutivo y conecta al ser humano con la vida de un modo único. El papel que desempeña el sexo en el proceso de duelo es distinto para cada persona. A pesar de ello, podemos distinguir fundamentalmente dos supuestos:

Inapetencia sexual durante el duelo

Por un lado, nos encontramos con aquellas personas para las que la sexualidad supone algo excesivo, casi obsceno, porque hay quienes sienten que disfrutar del sexo durante el duelo -o incluso reír o cantar- es una muestra de deslealtad hacia la persona que ha fallecido.

Para ellos es como si fuera irrespetuoso disfrutar mientras el ser querido está muerto y como si la muerte nos obligase a guardar un tiempo “prudente” de luto más o menos riguroso, consistente en una cierta solemnidad y en guardar la memoria del difunto a través de la inactividad. Es como si el mundo hubiese muerto con él. El problema es que los márgenes del luto están tan desdibujados que los dolientes no tienen un tiempo “concreto” durante el que dolerse y acaban por no saber a qué atenerse.

Dentro de este grupo también se incluyen quienes han perdido por completo el deseo sexual, porque el dolor es incompatible con la ilusión y porque el sexo es lo opuesto a la muerte. Para este grupo de personas, el hecho de que el deseo reaparezca es un signo de superación del duelo, un indicador de que el dolor ha disminuido y, consecuentemente, la persona puede reconectar con la ilusión y la vida.

El sexo como evasión tras una pérdida

El segundo supuesto corresponde a las personas para las que el sexo representa una vía de escape al duelo, una forma de evitar sentir dolor, alejándose lo más posible de ello. Este grupo utiliza el sexo como un anestésico, buscando en él consuelo o la amortiguación del dolor que no encuentran en otro sitio. Lo utilizan de un modo casi obsesivo, como quien se refugia en el alcohol o el juego.

Sin intención de ser categóricos -porque siempre puede haber excepciones y que cada situación es irrepetible-, consideramos que el uso que se hace del sexo en este supuesto es insano, en tanto que bloquea la elaboración de las emociones relacionadas con el duelo y bloquea la resolución natural del proceso, porque impide fluir las emociones que permiten drenar el dolor de la pérdida.

Para este grupo, el significado que adquiere el sexo es completamente distinto al que adquiere en el primer supuesto. En este segundo caso, cuando disminuye la intensidad del deseo, significa que la persona puede hacerse cargo de su dolor y se atreve a sentir, lo que antes o después conduce a la resolución del duelo, con más o menos ayuda externa.

Todas estas reflexiones se basan en la experiencia profesional de nuestros psicólogos con pacientes en duelo y en los comentarios recibidos en este blog durante los últimos años. Estas claves pretenden servir de orientación a las personas que han sufrido la pérdida de un ser querido o intentan ayudar a una persona doliente de su entorno. Para saber más o para solicitar ayuda psicológica gratuita, no dude en consultar nuestra página web:

   www. fundacionmlc.org

Los comentarios están bloqueados.