Psicología: ¿Hasta dónde estarías dispuesto a implicarte por un paciente?

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

 

Para dar respuesta a esta pregunta, es necesario responder primero a otra: ¿Cómo me defino en mi trabajo? ¿Qué límites pongo a la implicación con mis pacientes? En el ámbito de la psicoterapia, existen expertos rigurosos, técnicos, profesionales.

También hay otros más laxos, con límites menos definidos, que tienden a sobreproteger a sus pacientes. Y en un término medio existe el terapeuta “perfecto”, que guarda un equilibrio casi mágico entre la implicación, los límites y la profesionalidad. Sólo cada uno de nosotros sabe en qué extremo se encuentra mejor definido.

Los límites de la terapia

En artículos anteriores hemos hablado de las dificultades que plantean los límites de la terapia para manejar las situaciones que presenta la vida, porque a menudo aquello para lo que nos han preparado académicamente no da respuesta, o al menos no lo suficiente, a los interrogantes y los desafíos que plantea la terapia.

Es cierto que la mayor parte de las situaciones que se pueden llegar a plantear a lo largo de un proceso terapéutico están suficientemente recogidas en los manuales éticos que proponen los organismos oficiales -en este caso, el Colegio Oficial de Psicólogos-, pero a veces la realidad de nuestros pacientes es mucho más compleja y tiene más ramificaciones de lo que pueden llegar a recopilar los manuales de Psicología o Ética.

En ocasiones simplificamos una realidad con el fin de hacerla aprehensible y esa simplificación nos aleja de los matices y los detalles de la experiencia. Cuando eso ocurre, cuando la ética no sirve de ayuda a la hora de tomar decisiones sobre el mejor modo de acompañar a nuestros pacientes, entonces, ¿qué queda?

Abordar situaciones complejas en terapia

Quiero dejar claro que en este artículo no me refiero a los límites claramente establecidos por los códigos deontológicos, como el abuso de poder o las relaciones duales sexuales. Está fuera de toda duda que esas acciones lesionan el bienestar de nuestros pacientes y que no son legítimas. No pretendo hablar de obviedades, sino  de situaciones complejas para las que los códigos no dan respuesta.

Los códigos deontológicos recogen suficientemente muchas de las situaciones a las que tenemos que dar respuesta durante un proceso terapéutico: el precio de la terapia, la duración de las sesiones, cómo establecer el marco terapéutico, qué hacer cuando es un menor y no un adulto quien reclama la ayuda, o cuando tenemos conocimiento de la comisión de un delito, y cómo manejar la confidencialidad o el principio de autonomía. Estos códigos son necesarios y útiles, pero, ¿qué podemos hacer cuando los principios éticos se nos quedan cortos?

Algunas situaciones difíciles sin respuesta en terapia

En ocasiones resulta más sencillo abordar problemáticas concretas que hablar en abstracto. Por eso, a continuación, voy a poner por escrito algunas de mis dudas por si alguien tiene una respuesta adecuada o ha vivido alguna otra situación para la que no existe una respuesta evidente:

-¿Qué hacemos si uno de nuestros pacientes tiene problemas graves de solvencia económica (casos graves como situaciones de desahucio o similar)? ¿Podemos/debemos ayudarles económicamente?

-Si uno de nuestros pacientes está gravemente enfermo, ¿es legítimo que vayamos a verle o a pasar con él una noche al hospital?

-¿Hasta dónde podemos implicarnos para evitar una conducta autolítica (autolesión) de un paciente?

-¿Dónde empieza y dónde acaba el profesional y dónde empieza individuo?

Ojalá ninguno de nosotros se encuentre jamás en una de estas situaciones difíciles, porque es francamente complicado decidir. No tengo respuestas adecuada, ni creo siquiera que exista una única solución para cada una de estas situaciones. Lamentablemente me surgen más preguntas que respuestas, pero imagino que así es como avanza el conocimiento, cuestionando la realidad día a día.

Para saber más sobre el acompañamiento a pacientes en duelo, os recomendamos la lectura de nuestra Guía de Duelo Adulto para Profesionales Socio-Sanitarios, que ofrece a los trabajadores del ámbito de la salud (médicos, enfermeros, psicólogos) pautas para detectar y atender el duelo complicado en Atención Primaria. La guía está disponible gratuitamente para su descarga en nuestra página web:

www.fundacionmlc.org

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