Lo que preocupa a los padres vs. lo que preocupa a los hijos: la protección de los niños

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

 

© MalagónCuando trabajamos en duelo con padres y con hijos, es habitual que las vivencias sean muy diferentes: los padres suelen preocuparse por cosas distintas a las que preocupan a los niños y eso dificulta que sus respuestas sean las que el niño necesita para calmarse y reorganizar su información.

Hay que ser conscientes de que a los adultos nos preocupan cosas distintas que a los niños. A medida que crecen les preocupan cosas similares a las de los adultos, pero en la infancia los temas que les preocupan a veces están muy alejados de la realidad que vive el adulto y no somos capaces de encontrar las respuestas adecuadas.

La preocupación de proteger a los hijos

Una de las cosas que más preocupa a los padres cuando se produce un fallecimiento en la familia es proteger a los niños, así que les dan la información con cuentagotas. En general, los adultos pensamos que cuanto menos sepan los niños, mejor. En el mundo adulto no saber implica sufrir menos, así que la creencia adulta es que lo mejor es dar el menor número de detalles posible.

Sin embargo, esta desinformación genera inestabilidad a los niños: no saben qué ha pasado y rellenan este vacío con su imaginación, llegando a generar teorías mucho más crueles que las verdaderas circunstancias que rodean la pérdida. Hay que tener en cuenta que ellos pueden encontrar todo tipo de explicaciones ante el silencio -desde las mágicas a las más terroríficas- y no pueden contrastarlas, porque los adultos no les damos la información.

Los riesgos de no decir la verdad a los niños

La actitud de no darles toda la información genera desconfianza en los niños, ya que se sienten excluidos como miembros de la familia, llegando a pensar que no son queridos y que ese es el motivo por el que se les aparta.

Si en algún momento les damos la información completa -bien porque ya consideramos que pueden entenderlo o porque tienen edad suficiente para asimilarlo-, se sentirán infravalorados y engañados, especialmente si se creyeron las primeras informaciones que les dimos, lo que podría influir en la confianza a largo plazo en el seno de la familia.

Qué decir a los niños cuando fallece un familiar

Lo ideal en estos casos siempre es dar a los niños la información adaptada a cada grupo de edad. No hay que ocultarles nada y es conveniente dejar que el niño pregunte. Si creemos que se van a traumatizar, también hay que pensar que ellos pueden elaborar teorías fantásticas mucho más terribles para llenar el vacío de explicaciones.

Y es que la motivación de los padres cuando evitan dar información se basa en el temor a causar un posible trauma en los niños. Entre los adultos pervive la idea errónea de que conocer aspectos sobre la muerte, los muertos y recibir información sobre ese tema va a impactar a los niños y a generarles un posible trauma. En las ideas adultas se encuentra el impacto que genera la muerte y se valoran todas las pérdidas que conlleva un fallecimiento, además de juzgar desagradables determinadas informaciones.

Por qué hay que hablar a los niños de la muerte

Frente a todas estas creencias, los niños son mucho más simples, les mueve la curiosidad y la necesidad de tener certezas sobre la muerte y así poder ir contestando a sus propias dudas y elaborar las teorías necesarias para desarrollarse en la vida. Tampoco podemos perder de vista el carácter morboso de los niños, que no se impresionan fácilmente. No hay más que pensar en la enorme cantidad de videojuegos y películas que ven los niños sin sentirse traumatizados ni impactados.

Resumiendo, no dando información los padres piensan que:

  • – Generan menos impacto.
  • – Se ocupan de todo.
  • – Los niños no son capaces de asimilar el contenido de la información.

Sin embargo, lo que los niños perciben es:

  • – Que están al margen de la familia.
  • – Les genera desconfianza.
  • – No son queridos.
  • – Se sienten infravalorados e incapaces.

Lo ideal es hacer al niño partícipe desde el inicio, que se sienta parte activa de los eventos familiares, recibiendo una información veraz, adecuada y adaptada a su edad y responder a sus dudas lo mejor posible.

Para saber más sobre la atención del duelo en menores, podéis acudir a nuestro servicio gratuito de Psicoterapia de duelo infantil, solicitar que impartamos una charla gratuita para padres y profesores  en vuestro centro educativo (a través de este proyecto)  o consultar  nuestro manual práctico “Hablemos de Duelo”, que ofrece pautas para ayudar a los adultos a hablar de la muerte con los niños y da claves sobre cómo viven el duelo los menores según su edad.

También incluye un apartado sobre cómo atender el duelo en el colegio y cómo ayudar a afrontar el duelo a las personas con discapacidad intelectual. La guía está disponible gratuitamente para su descarga en nuestra página web:

www.fundacionmlc.org.

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