Navidades vacías: Cuando los niños han perdido a un ser querido

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

 

Si hay alguien que disfruta especialmente de las fiestas navideñas son los niños. La Navidad tiene algo mágico y especial que hace que muchos pequeños las esperen con ilusión y cierta ansiedad. Pero las navidades también pueden ser un arma de doble filo para las familias que han perdido a uno de sus miembros y afrontan por primera vez estas fiestas, que muchos consideran “familiares”.

Como es de imaginar, estas fiestas provocan sentimientos de cierta angustia en los adultos que afrontan por primera vez una pérdida significativa, por lo que no es de extrañar que los niños manifiesten reacciones similares.

El duelo infantil en Navidad

A medida que estas fechas se van acercando, es normal que los niños muestren cierto temor por las novedades y cambios que se van a producir, que pueden manifestar de distintas formas:

  • Preguntando repetidamente sobre las tradiciones: De esa forma intentan reafirmar la seguridad en torno a los aspectos inalterables de la Navidad.
  • Diferentes miedos que aparecen ante la ansiedad de enfrentarse a cosas nuevas.
  • Desilusión ante las fiestas y las tradiciones cuando antes se mostraban entusiasmados.
  • Negativa a ver a determinados familiares con los que anteriormente se reunían.
  • Hacer como si no hubiera pasado nada y tratar de mantenerlo todo igual.
  • Mostrar una excesiva ilusión que puede tener como objetivo contagiar ese sentimiento a las personas de su entorno en las que percibe tristeza.

Cómo ayudar a los niños en duelo en Navidad

Todas estas cosas son corrientes y no deben preocuparnos, sólo nos indican que el niño se muestra más sensible ante una situación familiar nueva y dolorosa, ya que es un momento muy familiar. Seguramente el niño percibe cierta tensión en su entorno, que es normal al enfrentarse la familia por primera vez a esta nueva situación, que implica que muchos de sus miembros se recoloquen.

En estos casos, hay algunas cosas que podemos hacer para ayudar a los niños y otras que sería conveniente evitar. Os las indicamos a continuación, ya que pueden servir de orientación ante esas situaciones:

  • Hacer algún cambio en las actividades tradicionales, es decir: buscar nuestra nueva tradición, como cambiar la ubicación de las celebraciones, modificar la mesa, distribuir los sitios en las comidas de otro modo, etc.
  • Si hay intercambio de regalos, conviene evitar comentarios que hagan referencia al fallecido como: “Lo habíamos pensado papá y yo”, “De parte de papá que te quería mucho”…
  • Evitaremos también fingir emociones, como: “Es Navidad y hay que estar contentos”, “No hay que preocuparse porque no pasa nada”, “Vamos a disfrutar de estas fiestas”, etc.
  • Es bueno poner palabras a los pensamientos que puedan facilitar la expresión emocional con los niños, por ejemplo: “Son las primeras Navidades sin el abuelo, lo vamos a echar de menos” o “Es la primera Nochebuena sin papá, cuánto se nota su ausencia”.
  • Evitaremos detalles que intenten aparentar que la persona fallecida está ahí, como mantener su sitio vacío, poner un plato de más en la mesa, poner un calcetín para regalos con su nombre… En lugar de eso, podemos retirar las sillas que no se vayan a ocupar, cambiarnos de sitio en la mesa, cambiar la decoración y aprovechar para elegir cosas nuevas que nos representen.
  • Intentaremos no forzar los sentimientos. Es bueno explicar cómo nos sentimos y ser objetivos con la celebración: son Navidades, es una época familiar y es bueno valorarlo de ese modo.
  • Trataremos de no suspender las celebraciones ni tener una actitud negativa ante ellas. Resulta difícil, pero es bueno evitar comentarios como: “Para mí ya no significan nada” o “Ya no hay nada importante que celebrar”. Esas verbalizaciones hacen que los niños se sientan muy mal por tener ilusión o por querer celebrar.

Recordemos que estas fechas son de celebración y que los niños son niños e intentan que todo su mundo esté lo más intacto posible. Por eso, lo normal es que busquen mantener las tradiciones como si no hubiera pasado nada y sigan esperando los regalos, los turrones, los dulces… No perdamos de vista esto nunca: las Navidades para los niños son un momento especial que implica mucha ilusión y fantasía.

Para saber más sobre la atención del duelo en menores, podéis acudir a nuestro servicio gratuito de Psicoterapia de duelo infantil, solicitar que impartamos una charla gratuita para padres y profesores  en vuestro centro educativo (a través de este proyecto)  o consultar  nuestro manual práctico “Hablemos de Duelo”, que ofrece pautas para ayudar a los adultos a hablar de la muerte con los niños y da claves sobre cómo viven el duelo los menores según su edad.

También incluye un apartado sobre cómo atender el duelo en el colegio y cómo ayudar a afrontar el duelo a las personas con discapacidad intelectual. La guía está disponible gratuitamente para su descarga en nuestra página web:

www.fundacionmlc.org.

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