Los niveles de intervención en el duelo

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

 

© Malagón

El duelo, la muerte o el sufrimiento son tres temas que pertenecen a una categoría íntimamente ligada a la experiencia humana. Da igual haberla vivido o no, estamos expuestos a ella y, por tanto, no hay nadie que sea ajeno a esta realidad.

Hay temas que requieren una formación específica para poder hablar de ellos: las matemáticas, la ingeniería, la farmacología, pero el duelo no pertenece a este grupo: cualquiera puede hablar de duelo o tener una idea acerca de cómo funciona, ya sea errónea o no. Esas ideas van desde lo más intuitivo o desde el sentido común, hasta lo más técnico o especializado.

Es necesario hablar del duelo

El duelo es una experiencia universal. Existe una amplia gama de niveles de conocimiento o de experiencias entre el experto en duelo y la persona que carece de experiencia académica o formativa relacionada con la pérdida. Aun así, en algún momento de sus vidas todos ellos pueden estar en contacto con alguien que está viviendo un duelo y servirles de ayuda.

Quizás ese sea el sentido último que tiene este blog y otras bitácoras que abordan el duelo: facilitar información y reflexiones que puedan servir de alivio o consuelo en un momento dado, y hacerlo en un formato que pueda alcanzar al mayor número posible de personas. En este sentido, las redes sociales han posibilitado que la información se difunda con mayor rapidez y agilidad de lo que lo que era posible en otros tiempos.

Niveles de ayuda en duelo

El hecho de que el duelo sea una experiencia universal contribuye también a que existan diferentes niveles de intervención. Desde lo más básico a lo más profesionalizado, los niveles serían:

  • El consuelo o consejo familiar. Se le presupone la capacidad para transmitir cariño, apoyo y consuelo al doliente, pero a veces la familia claudica, ya sea por miedo a hacer daño al doliente, porque no sabe cómo ayudarle o porque ellos mismos están afectados por la pérdida y también necesitan ayuda.

  • – El apoyo del entorno más amplio (vecinos, amigos). Al entorno más cercano del doliente se le pide cercanía, disponibilidad, ayuda en asuntos prácticos como hacer la compra, acompañar al médico, programar planes de ocio… Puede sucederles como a la familia: que al no saber cómo reaccionar o cómo ayudar, se alejan del doliente por miedo a no ser útiles o a contagiarse del dolor…

  • – Grupos no específicos con actividades dirigidas a “distraer”, “entretener” o cultivar la mente o el cuerpo, pero que son al final grupos de encuentro humano. No se les pide o se les presupone ningún objetivo específico relacionado con el duelo, más bien se les supone capacidad para distraer o “sacar” al doliente del duelo. La mayoría de las veces estos grupos desconocen la realidad del doliente.

  • – Grupos de autoayuda. Estos grupos están formados por personas que han atravesado la pérdida de un ser querido, pero no están dirigidos por un profesional. Se les pide capacidad de escucha, empatía, respeto y acogida.

  • – El médico de Atención Primaria o el experto en salud mental o psiquiatra. El doliente acude al profesional cuando tiene síntomas físicos, o sufre una angustia o ansiedad muy intensas. Se les presupone capacidad para ofrecer esperanza y consuelo, y para resolver de forma más o menos rápida los síntomas más agudos.

  • – El experto en duelo. Normalmente se acude al experto cuando no existe apoyo en otros niveles o cuando ese apoyo, aun siendo adecuado, resulta insuficiente debido a la intensidad del proceso. Se le presupone habilidad de escucha, empatía, capacidad para dar esperanza y “normas” para atravesar el duelo.

En cada uno de estos niveles el doliente puede encontrar algo distinto. El hecho de que no existan verdades absolutas en el duelo y de que a cada uno le sean de ayuda cosas distintas hace que lo que para una persona no sirva, para otra sea una pieza fundamental en su proceso, por lo que al final todas las aportaciones resultan positivas para unos o para otros.

Ayuda en duelo que suma

Las creencias erróneas o las intervenciones inadecuadas se pueden producir en cualquiera de estos niveles o en ninguno de ellos. De ahí la importancia de implicar al mayor número de sectores posibles en la rehabilitación del doliente, porque cada uno tiene algo diferente que aportar a la ecuación de la resolución del duelo.

Estas claves pretenden servir de orientación a las personas que han sufrido la pérdida de un ser querido o intentan ayudar a una persona doliente de su entorno. Para saber más o para solicitar ayuda psicológica gratuita, no dudes en consultar nuestra página web:

   www. fundacionmlc.org

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