La influencia de la sociedad en el duelo

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

 

© MalagónEl duelo es un proceso natural, una forma de responder cuasi-instintiva ante la muerte de un ser querido. Este proceso comienza cuando fallece alguien cercano o cuando somos conscientes de la inminencia de su muerte. Los seres humanos estamos preparados para superar el duelo, prueba de ello es que el 90% de las personas que experimentan la muerte de un ser querido atraviesan un duelo sano.

Estamos preparados a un nivel casi biológico para dar respuesta al dolor que implica la muerte de alguien cercano, pero la sociedad bloquea y sanciona la emisión de las respuestas naturales que permiten elaborar el duelo y esto hace que, en ocasiones, un proceso que de por sí es sano y fluido se bloquee, dando lugar a duelos complicados o patológicos que se prolongan en el tiempo.

Cómo afecta el entorno social al duelo

La sociedad marca el ritmo y los tiempos del duelo, influyendo en la forma de gestionar el dolor que tienen sus miembros. Así, mientras en la naturaleza del hombre está inscrita una forma sana de elaborar el duelo, la sociedad actual se aleja de esta visión tratando de evitar el dolor, lo que contribuye a su cronificación, pues el duelo se libera sólo cuando se atraviesa.

La mejor gestión del dolor consiste en darle un espacio para que pueda diluirse. Por eso, en nuestros grupos de terapia intentamos aplicar una sobrecorrección al modo que tiene la sociedad de tratar el duelo, para ayudar al doliente a que sea un duelo sano. En ocasiones, tan sólo se trata de crear un espacio que a menudo es el único con el que cuenta el individuo para gestionar el dolor que le produce la muerte de su ser querido.

La sociedad y el tabú de la muerte

La necesidad de trabajar en terapia de duelo viene derivada del hecho de que nuestra sociedad no está preparada para gestionar la realidad de la muerte, ni para apoyar a las personas que experimentan la muerte de sus seres queridos.

Podemos afirmar con absoluta rotundidad que la muerte es la única certeza de la vida. Sin embargo, nuestra sociedad vive de espaldas a esta realidad. Esto hace que cuando nos enfrentamos a ella suponga un impacto enorme.

La desnaturalización de la muerte

En los últimos años de nuestra historia, hemos pasado de naturalizar la muerte a desnaturalizarla, convirtiéndola en un acontecimiento extraordinario y externalizando su vivencia fuera de las casas. Hemos pasado de velar a los muertos en los hogares, implicando a los vecinos y al entorno, a velarlos en tanatorios, individualizando el proceso.

Y es que el ser humano ha querido alejar la muerte de su vida cotidiana, con la frágil esperanza de desterrarla de su existencia. Esta ocultación, y esta tendencia a evitar hablar de muerte o hablar de dolor, ha hecho que nuestra sociedad bloquee cualquier expresión normal de dolor, a pesar de que el ser humano está preparado para superar la muerte de un ser querido, lo que impide que el proceso natural fluya.

Estas claves pretenden servir de orientación a las personas que han sufrido la pérdida de un ser querido o intentan ayudar a una persona doliente de su entorno. Para saber más o para solicitar ayuda psicológica gratuita, no dudes en consultar nuestra página web:

   www. fundacionmlc.org

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