Halloween: Noche de Difuntos, recordando a nuestros fallecidos

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

 

La noche de Halloween es, en cierto modo, una fiesta extranjera que hace referencia a nuestra Noche de difuntos. Aunque tiene un carácter infantil y festivo, puede ser un buen momento para aprender y enseñar a los niños cosas sobre los seres queridos que hemos perdido.

Podemos aprovechar esta fiesta de dos maneras: como un evento didáctico, en el caso de que no hayamos sufrido ninguna pérdida significativa en nuestro entorno y, de lo contrario, si se ha producido alguna muerte en la familia, como un homenaje a nuestros fallecidos.

Aprender sobre la muerte y los ritos funerarios

En este artículo os ofrecemos algunas ideas y alternativas que os pueden resultar de utilidad para vivir Halloween de una manera diferente junto a vuestros hijos:

● Explicarles a los niños el origen de la fiesta: Tanto de Halloween como del día de difuntos, que se creó para recordar a los seres queridos que ya no están. El origen de su nombre viene de All hallow’s eve, que significa Víspera de Todos los Santos. Así que podemos explicarles a los niños que, cuando hacemos referencia a eso, hablamos de las personas que han muerto y podemos explicarles algunos conceptos básicos sobre la muerte que ya hemos revisado en artículos anteriores.

● Disfraces: Podemos aprovechar la temática de los disfraces para explicar los distintos sentidos que tiene la muerte y hacer hincapié en que ésta es universal, que todos tenemos una idea sobre la muerte en la cabeza y que todo el mundo la conoce.

● Visitas a cementerios: Si vamos a hacer una visita a un cementerio, en estas fechas en que la mayoría de las personas recuerdan de distintas formas a sus muertos, podemos llevar a los niños, explicarles el sentido que tienen los homenajes y hacer alguno en familia. El homenaje es un modo de mantener un recuerdo. No hay que buscar recuerdos tristes -aunque los haya-, sino rememorar las actividades cotidianas que se hacían con el muerto y que suelen ser agradables. Aunque nos cueste encontrarlos, a lo largo de una vida hay muchos más detalles positivos que negativos. Con los niños pueden ser excursiones familiares, un cumpleaños… o cualquier recuerdo especial que nos sirva para homenajear al fallecido.

● Símbolos funerarios: En el cementerio también podemos explicarles qué sentido tienen algunas lápidas, los mausoleos, los tipos de entierros, o incluso las flores u objetos con que las personas decoran las sepulturas.

● Homenajes: Si se va a visitar el cementerio o, por el contrario, se quiere recordar a las persona fallecida haciendo algo especial o visitando otro lugar, podemos animar a los más pequeños a que hagan un dibujo, unas flores de papel o algún recuerdo que podamos depositar de manera simbólica en lugar significativo que hayamos elegido para conmemorar a nuestros fallecidos.

● Películas: En esta época es habitual que se estrenen películas de terror en el cine y la televisión, aunque si esa noche se decide ver una película en familia, es preferible elegir una cuyo contenido y moraleja podamos aprovechar, como “Yo, robot”, “Up”, el corto de “La dama y la muerte” y muchas de Tim Burton como “Frankieweenie” o “La novia cadáver”. Esto nos permitirá comentar los temas relacionados con la muerte que se abordan en estas películas.

Recordar con cariño a los que ya no están

Aunque el Halloween cada vez se celebra de una forma más lúdica, también es un buen momento para que las personas que han sufrido una pérdida significativa en la familia puedan hacer un homenaje sano al fallecido, con cierta perspectiva temporal. Esto permitirá a los niños familiarizarse con la muerte, sus causas, los recuerdos agradables, además de propiciar una actividad en familia que permita profundizar en aquellas cosas que en su momento se explicaron por encima, o para asegurarnos de que los niños las han entendido bien.

También puede ser un buen momento para aclarar algunas dudas y conceptos, e incluso, entre los adultos, para dejar que salgan en forma de recuerdos y palabras los sentimientos y emociones que en su momento quedaron por salir o se inhibieron por la dureza de las circunstancias.

Para saber más sobre la atención del duelo en menores, podéis acudir a nuestro servicio gratuito de Psicoterapia de duelo infantil, solicitar que impartamos una charla gratuita para padres y profesores  en vuestro centro educativo (a través de este proyecto)  o consultar  nuestro manual práctico “Hablemos de Duelo”, que ofrece pautas para ayudar a los adultos a hablar de la muerte con los niños y da claves sobre cómo viven el duelo los menores según su edad. También incluye un apartado sobre cómo atender el duelo en el colegio y cómo ayudar a afrontar el duelo a las personas con discapacidad intelectual. La guía está disponible gratuitamente para su descarga en nuestra página web:

www.fundacionmlc.org.

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