Cómo explicarle a un niño que va a morir

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

 

© MalagónHace unas semanas acudimos a un centro de Educación Especial con nuestro proyecto “Aprendiendo a vivir, Explicando el morir”, donde nos reunimos con algunas familias de discapacitados para hablar acerca del duelo y de cómo explicar la muerte a los niños.

Durante la charla, surgió la tan temida pregunta de cómo explicar su propia muerte a un niño. No era la primera vez que ocurría, ya antes nos habían consultado profesionales sanitarios que se enfrentan día a día con esta dura realidad, pero en esta ocasión la pregunta venía de una madre que sabe que la discapacidad de su hijo tiene un final y, dolorosamente, en ese caso el final estaba relativamente cerca, ya que su hijo se había deteriorado con bastante rapidez.

Las palabras de esta mujer nos llegaron al corazón. Transmitía que para ella esa realidad se estaba haciendo inminente y, así, puso sobre la mesa un miedo que muchos compartiríamos llegados a esa situación: explicarle a un hijo su propia muerte, anticipar un duelo conjunto en el que ella llevaba un largo recorrido de años, desde que supo la noticia de que la enfermedad de su hijo era compleja y tenía un final.

Cómo explicar a un menor su propia muerte

Fue este encuentro el que nos decidió a redactar este post, escrito desde el corazón y el cariño con el que las personas nos hacen esa pregunta, del interés por hacer las cosas lo mejor posible al enfrentarse a uno de los momentos más complicados de la vida de un padre y -en muchos casos, según los profesionales sociosanitarios– algo a lo que uno no quiere enfrentarse nunca.

Como siempre, os dejaremos unas indicaciones para que os sirvan de guía ante la difícil tarea de explicar a un niño su propia muerte:

  • • Priorizar a las figuras de seguridad: Los familiares más cercanos son quienes mejor les pueden comunicar la noticia. Si están en un centro de salud o un hospital, lo normal es que sus médicos de referencia y el personal sanitario puedan ayudarnos ante esta tarea.
  • Si el niño pregunta, no evitar la respuesta con evasivas: Frases como “No tienes que preocuparte de eso ahora”, “No pasa nada”, etc. no son de ayuda, sino que aumentan su incertidumbre.
  • Utilizar palabras sencillas que el niño pueda comprender: Como ya hemos explicado anteriormente, hay que tener en cuenta que, a determinadas edades, el niño no entiende que la muerte es universal, sino que ésta pertenece al mundo adulto o es selectiva. Tampoco comprende que es irreversible, sino que la equipara a un sueño o a un viaje, de ahí la importancia de explicarle qué significa con un lenguaje adecuado o con ejemplos, atendiendo a las opiniones que le corresponden por edad.
  • Cuanto más pequeños sean, hay que ser mucho más cuidadosos: Normalmente los más pequeños no entienden el proceso, mientras que los adolescentes aceptan su propia mortalidad por el desarrollo evolutivo y porque son conscientes de que la muerte impacta.
  • Hablar desde la máxima objetividad posible. Podemos explicarle el proceso apoyándonos en la opinión del médico, le describiremos el curso de la enfermedad desde la mayor objetividad posible. Si el niño pregunta cómo va a ser, le diremos frases del estilo: “La mayoría de niños que pasan por esto…”; “El médico dice que la mayoría de los niños que tienen…”, etc., ya que no existe ninguna certeza.
  • Es conveniente informar del proceso al entorno del menor y, si es posible, procurar que sus compañeros de clase estén informados, para que puedan anticipar el duelo, ya que como mínimo echarán a su compañero de menos.
  • Responderemos sinceramente a sus preguntas, pero sin entrar en detalles escabrosos o macabros, ya que no son necesarios.
  • Tranquilizaremos al niño sobre el proceso y las dudas asociadas al mismo: si va a doler, si se va a enterar, si va a sufrir… Aunque no podemos afirmarlo todo con certeza, sí sabemos que la medicina ha incorporado muchos procedimientos paliativos para que los enfermos tengan el mínimo sufrimiento posible.
  • Le diremos sinceramente lo que no sepamos contestar: “Yo eso no lo sé, si quieres buscamos a alguien que nos lo responda” o podemos dirigirle a él la pregunta: “¿Cómo crees tú que va a ser?”.
  • Es importante que trabajemos con mensajes reales y consigamos que el niño se acerque a la realidad: Sobre todo en los niños más pequeños, es común fantasear con el tema y tener una idea muy alejada de la realidad influida por cuentos, historias, películas.

Qué hacer cuando un menor sufre una enfermedad terminal

Aunque para abordar este tema no existe un método claro ni que nos garantice que lo vamos a hacer bien, si tenéis que enfrentaros a esta situación nuestra recomendación es que siempre es preferible saber, que no saber, y afrontar en lugar de evitar.

Hablar de este tema no es obligatorio, es conveniente abordarlo frente a la curiosidad del niño o ante las preguntas de si se va a poner bien, respetando la edad del niño y su situación. Habrá niños que recurran a la negación, cambiarán de tema porque les impacta hablar de éste, pero hay que respetar esas reacciones, dejando al niño la puerta abierta y explicándole que nosotros estaremos ahí para intentar resolver sus dudas cuando ellos quieran.

Para saber más sobre la atención del duelo en menores, podéis acudir a nuestro servicio gratuito de Psicoterapia de duelo infantil, solicitar que impartamos una charla gratuita para padres y profesores  en vuestro centro educativo (a través de este proyecto)  o consultar  nuestro manual práctico “Hablemos de Duelo”, que ofrece pautas para ayudar a los adultos a hablar de la muerte con los niños y da claves sobre cómo viven el duelo los menores según su edad.

También incluye un apartado sobre cómo atender el duelo en el colegio y cómo ayudar a afrontar el duelo a las personas con discapacidad intelectual. La guía está disponible gratuitamente para su descarga en nuestra página web:

www.fundacionmlc.org.

2 comentarios para “Cómo explicarle a un niño que va a morir”

  1. irma portales

    Muy dificil y doloroso este tema pero de gran ayuda gracias

  2. Noemi

    Muy valioso el aporte. Gracias!