Explicaciones erróneas que damos a a los niños cuando alguien fallece (I)

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

 

Normalmente los adultos dedicamos poca reflexión a la cuestión de qué decir a los niños en el caso de que un familiar o una persona de nuestro entorno cercano muera.

Es cierto que no somos expertos, ni es una cuestión que la gente se plantee a menudo, pero la verdad es que esta situación se complica si la persona que fallece es alguien querido para el niño.

En esos casos, los adultos suelen sentir la necesidad de dar una explicación que a la vez consuele y aparentemente “no traumatice” al niño. Sin embargo, es frecuente que muchos recurran a explicaciones que, lejos de consolar al menor, contribuyen a confundirlo.

Explicaciones sobre la muerte en torno a “Está en…

Este tipo de explicaciones suelen usarse mucho. Lo normal es que quienes las utilizan a su vez se las hayan oído de otras personas y, así, se transmiten de generación en generación. Se trata de explicaciones sobre el difunto que suelen ir en esta línea:

  • -“Está en un sitio mejor”.
  • -“Ha subido al cielo”.
  • -“Está en el cielo”.
  • -“Está de viaje”.
  • -“Está descansando”.

Todas estas expresiones generan confusión en los niños. Cuando usamos los verbos en presente, el niño pequeño normalmente utiliza el pensamiento concreto y cree realmente que esos sitios se pueden visitar, que la persona fallecida puede volver o bajar del cielo.

Por eso, aunque parezca que lo ha entendido, es probable que con el paso del tiempo el menor regrese con preguntas incómodas acerca de cómo es ese sitio, cuándo bajará o volverá el fallecido, si vendrá a una celebración, etc. Es preferible explicarle: “Está muerto, eso significa que no vamos a ver más a esa persona, pero tenemos sus recuerdos, y los conservamos en nuestra memoria y el corazón”.

Explicaciones sobre la muerte basadas en historias fantásticas

Con estas historias tratamos de explicar al niño la realidad de la muerte con ideas edulcoradas. Hay muchos tipos, como explicarle al niño tras una incineración que: “Estamos hechos de polvo de estrellas y cuando nos incineran nos convierten de nuevo en ese polvo de estrellas para que luego cuando miremos al cielo podamos ver esas estrellas que brillan tanto”. O, por ejemplo, que: “En realidad somos ángeles y en un momento determinado tenemos que irnos al cielo para seguir ahí siendo ángeles y esperar a las personas que queremos”.

Estas historias son muy bonitas, dejan un buen sabor de boca -sobre todo al adulto que las utiliza-, y tanto el adulto como el niño parecen quedarse tranquilos. El problema viene cuando el niño crece y esas explicaciones empiezan a parecerle mentira, es probable que aparezca cierto grado de enfado por no haber sido tenido en cuenta o porque se sienten engañados por el adulto al contarles esa historia.

También puede ocurrir incluso que el menor se tope con otro niño que le explique que la persona querida ha muerto. Por eso, aunque son historias muy bonitas, es conveniente que de forma paralela les expliquemos que esa persona ha fallecido, que está muerta y a nosotros nos consuela pensar que… Y es ahí donde se introduce la historia fantástica.

Explicaciones sobre la muerte que no explican nada

No es lo habitual, pero a veces los adultos transmiten al niño las siguientes ideas:

  • -“Eres muy pequeño, no lo entenderías”.
  • -“Es mejor así”.
  • -“No te preocupes que no pasa nada”.
  • -“Tienes que ser fuerte y estar tranquilo”.
  • -“Cuando seas mayor te lo explicaré todo”.
  • -“No es momento de preguntar, ya te lo explicaremos cuando seas más mayor”.
  • -“Eres pequeño, estos temas son de mayores”.

Estas expresiones dejan al niño al margen de un evento tan importante como es la pérdida de un ser querido. En realidad, lo que se busca con ellas es proteger al menor del dolor que sentimos los adultos. Pero tenemos que darnos cuenta de que ese dolor es el nuestro y de que, al privarles de la muerte, les privamos también de muchas habilidades que van a necesitar para enfrentarse a las siguientes pérdidas que sufran en la vida. Seguiremos analizando algunas expresiones erróneas más en el próximo artículo.

Para saber más sobre la atención del duelo en menores, podéis acudir a nuestro servicio gratuito de Psicoterapia de duelo infantil, solicitar que impartamos una charla gratuita para padres y profesores  en vuestro centro educativo (a través de este proyecto)  o descargar gratis  nuestro manual práctico “Hablemos de Duelo”, que ofrece pautas para ayudar a los adultos a hablar de la muerte con los niños y da claves sobre cómo viven el duelo los menores según su edad.

También incluye un apartado sobre cómo atender el duelo en el colegio y cómo ayudar a afrontar el duelo a las personas con discapacidad intelectual. La guía está disponible gratuitamente para su descarga en nuestra página web:

www.fundacionmlc.org

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