El duelo infantil y el miedo a los fantasmas

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

 

FMLCEl título de este artículo tal vez puede sonar un poco fantasioso, o irreal, y es posible que a algunas personas este tema les parezca absurdo a priori, pero a lo largo de nuestra experiencia profesional trabajando en el área de duelo infantil, hemos encontrado numerosos casos de niños -y no tan niños- que manifiestan miedo a que un familiar fallecido pudiera aparecerse, verlos o escucharlos.

Este pensamiento causa auténtico terror en los niños y adolescentes. Imaginad la posibilidad de que una persona muerta pudiera aparecerse ante nosotros a voluntad para comunicar cosas, desacuerdos, escuchar nuestras conversaciones o incluso para observarnos mientras dormimos, esa idea seguramente le causaría como mínimo inquietud a cualquier persona.

El duelo y el pensamiento mágico

Los adultos, por supuesto, no solemos pensar que los fallecidos van a  presentarse ante nosotros en espíritu, ya que la mente adulta es capaz de distinguir la realidad de la fantasía y del deseo, y, además, sabemos que las apariciones no son algo habitual tras la muerte de un ser querido.

Por el contrario, los niños son más propensos a mezclar realidad y fantasía, y a creer estas cosas, lo que les produce un lógico temor a que un muerto se les aparezca. Suelen venir a la consulta asustados por esta posibilidad; o suben las escaleras a toda velocidad por si el muerto decide aparecerse en ese momento; o encienden todas las luces y piden dormir acompañados. Ése es un motivo de consulta habitual en niños tras la muerte de un familiar.

Cómo explicar la muerte a los niños

Para evitar estos problemas, hay que tener en cuenta varias cosas a la hora de comunicar y explicar la muerte a los niños, para que no se compliquen al no distinguir realidad y fantasía:

  • 1. Aclarar que la persona fallecida no está en ninguna parte. Se ha muerto. No se ha ido, ni vuelve, ni está de viaje, ni ya nos reuniremos… No, aunque nuestro deseo sea ese, hay que dejarle muy claro al niño que ese ser querido no está.
  • 2. La persona fallecida no es más feliz ahora, no está descansando, no está en un lugar mejor. Los muertos no tienen sentimientos, si les decimos que está en un sitio mejor, los niños se plantearán la posibilidad de que el ser querido se canse y regrese.
  • 3. Los muertos no nos ven. No podemos decirle al niño que la persona fallecida verá sus progresos, no va a ser así, porque si le puede ver es que está cerca, en alguna parte, y a oscuras podría verles.
  • 4. Los muertos no nos oyen. Pasa lo mismo que con la posibilidad de que nos vean, es decir: los muertos no se enteran de nuestras cosas
  • 5. No nos dan mensajes de ningún tipo, ni tranquilizadores ni perturbadores: de ningún tipo.
  • 6. Evitaremos aquellas historias de familiares que hayan contactado con sus seres queridos fallecidos, de espiritismo y temas similares, que puedan sembrar en el niño la duda de si el fallecido podría ser aparecerse realmente. Lo evitaremos al menos hasta que el niño pueda distinguir perfectamente la realidad de la ficción.
  • 7. Trataremos de no adornar sus acciones con historias como: “Si le escribes una carta seguro que la lee”, “Si le haces un dibujo se pondrá muy contento”, “Puedes hablar siempre que quieras con el muerto”, etc. Lo único que conseguiremos es confundir al niño y generarle ciertos temores. Podemos decirle que la carta es muy bonita y que, aunque el fallecido no pueda leerla, es un bonito recuerdo u homenaje.

Estas son sólo unas pinceladas para que tengamos en cuenta que, en ocasiones, la manera en la que nos expresamos los adultos, o las expectativas que tenemos, generan en el niño situaciones confusas que pueden causarle miedo, lo que nos obligará a lidiar con situaciones difíciles de revertir, aparte del duelo.

Para saber más sobre la atención del duelo en menores, podéis acudir a nuestro servicio gratuito de Psicoterapia de duelo infantil, solicitar que impartamos una charla gratuita para padres y profesores  en vuestro centro educativo (a través de este proyecto) o descargar gratis nuestro manual práctico “Hablemos de Duelo”, que ofrece pautas para ayudar a los adultos a hablar de la muerte con los niños y da claves sobre cómo viven el duelo los menores según su edad.

También incluye un apartado sobre cómo atender el duelo en el colegio y cómo ayudar a afrontar el duelo a las personas con discapacidad intelectual. La guía está disponible gratuitamente para su descarga en nuestra página web:

www.fundacionmlc.org.

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