El duelo del cuidador no profesional

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

 

FMLCEl tema que abordamos en este artículo encierra en sí mismo una paradoja: cuidar a quien cuida. Sin embargo, se trata de un tema altamente complejo en el que intervienen multitud de factores.

Los cuidadores no profesionales -frente a los profesionales socio-sanitarios– son personas que, por diversas circunstancias, se ven obligadas a hacerse cargo del cuidado de alguien cercano, en general un familiar (padres, pareja, hijo) que no puede valerse por sí mismo.

Desde nuestra perspectiva profesional, sabemos que los duelos que vive el cuidador principal son múltiples: por un lado, está el duelo por la pérdida de la relación que tenía con el enfermo, tal y como la tenía concebida. En ocasiones el cuidador buscará la relación con el enfermo tal como era antes de la enfermedad -como puede ocurrir en un caso de Alzheimer- y se frustrará al no encontrar la esencia de la persona que era. También se pierden las actividades que se hacían con esa persona.

Por otro lado, está la pérdida de los planes que cada uno había hecho para su propia vida: por ejemplo, una persona soñaba con jubilarse e irse a vivir al campo, pero de repente las cosas han cambiado y eso requiere adaptarse rápidamente a ellas, porque el cuidador vive muchos cambios en poco tiempo.

Las pérdidas que sufre el cuidador no profesional

Otro aspecto que representa una pérdida para el cuidador es la del tiempo de ocio, para sí mismo. Ésta es una de las mayores paradojas que encierran los cuidados al cuidador, ya que para llevarlos a cabo se necesita tiempo, un tiempo que se le roba al enfermo, con la carga de culpa que eso conlleva. A veces, también se da la situación de que sea imposible reservarse este tiempo de ocio, porque no hay con quien dejar al enfermo.

A menudo se culpabiliza al cuidador por no dedicarse más tiempo a sí mismo, por no sobrevivir a la situación de la mejor manera posible. Se juzga al cuidador como si fuera fácil serlo. No somos conscientes de la enorme complejidad que implica dedicarse a cuidar a alguien, porque no queda más remedio.

Claves para ayudar a los cuidadores a afrontar sus duelos

Pedir ayuda, de la forma que sea: porque somos seres sociales y necesitamos a los demás porque no podemos con todo solos. Por muy capaces y fuertes que seamos, reconocer que se necesita ayuda siempre es un paso hacia adelante.

Pedir ayuda no siempre implica recibirla: pero al menos nos quedará la  sensación de que hemos hecho todo lo posible por nosotros mismos.

Compartir es un modo de diluir el dolor. Compartir implica ser escuchados y, con frecuencia, ser comprendidos.

Ser generosos y pacientes: con nosotros mismos y nuestras propias reacciones.

Se dice que cuidarse a uno mismo permite seguir cuidando al familiar que depende de cada uno, es decir, que cuidarse es un ejercicio de responsabilidad. Aunque esto es verdad a nivel práctico, también es cierto que cualquier persona tiene derecho a cuidarse, ya que somos algo más que cuidadores. El problema de que alguien se defina a sí mismo sólo como cuidador es que, si en algún momento (por fallecimiento, por ejemplo) se pierde ese rol, le resultará más complicado redefinir la propia identidad.

Cómo pueden cuidarse los cuidadores no profesionales

Caminar treinta minutos al día, porque caminar a ritmo rápido reduce el estrés. Caminar en grupo también tiene efectos beneficiosos sobre la salud.

Crear y mantener lazos con personas que puedan servir de apoyo, aunque no sea un apoyo institucional.

Cuidar la alimentación, ya que ser cuidador requiere mucha energía.

Concentrarse en la respiración al menos unos minutos al día, ya que prestar atención al aquí y al ahora rebaja la ansiedad y protege frente al estrés.

Expresarse ante todo aquel que quiera escuchar, o escribir.

Todas estas claves pretenden servir de orientación a las personas que han sufrido la pérdida de un ser querido o intentan ayudar a una persona doliente de su entorno. Para saber más sobre el duelo, os recomendamos la lectura de nuestra Guía de Duelo Adulto, que ofrece pautas para detectar y atender el duelo complicado. La guía está disponible gratuitamente para su descarga en nuestra página web, donde también puedesolicitar ayuda gratuita:

 www. fundacionmlc.org

 

5 comentarios para “El duelo del cuidador no profesional”

  1. Manejo del Duelo

    Excelente artículo. Muchas veces el cuidador queda en un plano secundario pero ellos también requieren de contención frente a sus emociones.

  2. Elizabeth

    Excelente articulo, solo que yo hace un año perdí a mi hija que tenia 16 y era con la única que hablaba y ahora mi hija de 12 me habla y quiere platicar cosas conmigo y no se qué decirle por primera vez en la vida. Y hay veces que no soporto que me hablen y me siento molesta con todos y con todo, y en verdad quiero ayudar a mi hija. Gracias

    • FMLC

      Querida Elizabeth,

      Por lo que nos cuentas, te molesta que la gente te hable. A veces ocurre que cuando uno está en duelo necesita poner el foco de su atención en el dolor, como si todo en el mundo perdiese interés y relevancia, y sólo existiese el dolor por la pérdida. Estos sentimientos que tienes hacia los demás son congruentes con el proceso de duelo y son normales, aunque haya pasado un año. El duelo invita a la introspección y a pensar en la persona que ha fallecido y recrear la relación que teníamos con ella, como para reconstruirla y reconvertirla. Para que puedas ayudar a tu hija de 12 años cuando demanda tu atención y tu consejo, es imprescindible que hayas superado primero tu duelo, porque si no, la atenderás desde tu malestar. Es conveniente que, aunque aún no le puedas dedicar el cien por cien de la atención que necesita, busques alguna actividad que podáis hacer en común, porque tu hija está en una edad en la que todo ocurre muy deprisa y en la que lo que prima es el presente, no vale con una promesa de futuro. También puedes explicarle que tú estás mal por la muerte de su hermana, pero que vas a intentar atenderla lo mejor posible. Considero que tal vez te podría venir bien hablar con alguien que te pueda ayudar a drenar todo el dolor y la pena tan intensa que sientes. Una vez que el dolor se vaya deshaciendo, podrás ir haciéndote más cargo de las necesidades de tu hija.
      Espero haberte servido de ayuda, si tienes cualquier otra duda, no dudes en ponerte en contacto con nosotros.

      Entre tanto, te deseo mucha fuerza para superar tu duelo.

      Un abrazo,

      Sara Losantos
      Responsable del Área de Psicología de duelo FMLC

  3. duelo

    mi padre fallecio hace 5 meses. me entristece no tenerlo a mi lado, pero no echo de menos sus ultimos años, sino antes de que enfermara.
    cuando falleció sentí una mezcla de miedo, tristeza y alivio.
    Que haces cuando has dejado de vivir tu vida durante 4 años, con todo lo que ello conlleva?soy joven y tengo una vida por delante, pero he sufrido tanto en su enfermedad que tardaré en volver a ser persona.

    • FMLC

      Querida Aira,
      Nos hablas del desgaste que te produjo ser testigo del sufrimiento y el deterioro de tu padre mientras estuvo enfermo. Lo que describes son síntomas normales de duelo, pero, efectivamente, la huella que ha dejado en ti todo ese dolor que vivió tu padre y del que fuiste testigo necesita un tiempo para poder ser asimilado e integrado. Se abre ante ti un proceso de duelo, que es el proceso normal que sigue a la pérdida de un ser querido y es un proceso que no tiene normas específicas para ser atravesado, por lo que deberás guiarte por tu instinto para poder superarlo. El 90% de las personas que experimentan la pérdida de un ser querido atraviesan un duelo sano. Si notas que pasado un tiempo nada ha cambiado, ni en intensidad ni en emociones, entonces deberás buscar ayuda profesional, pero ahora mismo estás viviendo un duelo sano. Ya has acudido una vez a nuestro blog buscando respuestas, sigue atenta a los posts semanales que vamos publicando por si te sirvieran de guía y, si tienes alguna otra duda, vuelve a ponerte en contacto con nosotros.

      Te deseo mucha suerte.
      Un abrazo.

      Sara Losantos
      Responsable del área de Psicología de duelo FMLC