Cuando un duelo sepulta el dolor por otra pérdida

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

 

Cuando una persona pide ayuda para resolver el duelo, lo más natural y habitual es que lo resuelva. Unas veces lo supera de forma espontánea, sin necesidad de ayuda o apoyo, otras veces lo supera gracias a la terapia y en ocasiones a pesar de ésta, pero lo más habitual es que lo resuelva.

Las estadísticas confirman estos datos: estamos preparados para sobrevivir a la pérdida. Pero, aunque es inusual, a veces ocurre que, a pesar de los esfuerzos del doliente y del experto, el proceso se complica y no avanza.

Causas del duelo bloqueado

El estancamiento del proceso de duelo puede deberse a varios factores:

  • 1. El paciente se resiste a afrontar el dolor y lo evita, de manera que perpetúa el duelo. En este caso el experto no puede presionar ni empujar al paciente, sino reflejarlo y esperar a que el propio paciente tome la decisión de avanzar o dejarlo como está. Cada persona tiene derecho a elegir lo que quiere para sí misma.
  • 2. Aunque el paciente desea afrontar el dolor, y a pesar de la pericia del experto, el dolor es tan intenso que abrasa al doliente y el proceso se enquista. Superarlo a veces es una cuestión de paciencia y otras tiene que ver con temas anteriores al duelo que se suman y lo complican.
  • 3. A veces no hay una explicación convincente o clara para el fracaso terapéutico y, a pesar de todo, el proceso fracasa.

Cuando otro conflicto bloquea el duelo

El cuarto factor es que en ocasiones puede ocurrir que, aunque aparentemente el conflicto es el duelo, el conflicto real sea otro distinto, unas veces parecido y otras, completamente diferente. Esto hace que la intervención sobre el conflicto o duelo evidente no reporte mejorías ni produzca avances. Es como un proceso médico en el que la infección parece provenir de un foco cuando, en realidad, el origen es otro.

A veces también ocurre que las cosas no son lo que parecen, damos por sentada la versión que nos da nuestro paciente y, por más que trabajamos, no avanzamos. En esos casos -y antes de valorar que sea un fracaso terapéutico y derivar o dar por finalizada la terapia-, merece la pena plantear si a lo mejor hay un duelo que subyace y del que surge el que estamos tratando.

Casos de duelos sepultados

A lo largo de nuestra práctica profesional, hemos encontrado casos así en terapia. En una ocasión, un hombre solicitó ayuda terapéutica por la pérdida de su mascota cuando, en realidad, la mascota representaba el último regalo que le había hecho su padre antes de morir tres años antes, y cuya pérdida no se había permitido llorar nunca. Ponerle palabras a este descubrimiento hizo que aquel paciente pudiera dolerse por lo que realmente le entristecía y dejar de avergonzarse por estar en duelo por la muerte de su mascota y no haberlo hecho por la pérdida de su padre.

En otra ocasión, una mujer acudió a nuestro servicio de terapia para trabajar el duelo por la muerte de su hijo pero, por más que trabajábamos, el duelo no avanzaba. Rastreando en su historia pudimos descubrir juntas que la sensación de desprotección y vulnerabilidad que sentía obedecía en realidad a la pérdida de su madre, que había fallecido hacía ya cinco años y a quien no pudo llorar porque en ese momento estaba embarazada. Poder poner nombre a lo que le sucedía, poner palabras a su sensación de vulnerabilidad y a su miedo a no poder gestionar los embates de la vida hizo que el proceso se desbloqueara por completo.

La importancia de conocer el contexto del doliente

Habitualmente, una vez que desbloqueamos el punto en el que el duelo ha quedado estancado, el proceso continúa de una manera espontánea sin necesidad de hacer mayores esfuerzos. Por eso, nuestra recomendación es no quedarse en lo aparente y dedicar tiempo a realizar una historia completa, registrando todo el historial de pérdidas del doliente, sin dar por supuesto que la pérdida por la que acude a terapia es la principal.

Estas claves pretenden servir de orientación a las personas que han sufrido la pérdida de un ser querido o intentan ayudar a una persona doliente de su entorno. Para saber más o para solicitar ayuda psicológica gratuita, no dudes en consultar nuestra página web:

   www. fundacionmlc.org

 

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