Aprender a vivir a pesar del dolor

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

 

 

FMLC

Tenemos una teoría, elaborada a través de nuestra experiencia clínica: a las personas nos cuesta ser testigos del dolor ajeno, del dolor normal ante la pérdida de un ser querido. Nos cuesta porque, por asociación de ideas, presenciar el dolor ajeno nos hace entrar en contacto con nuestro propio dolor. Y entrar en contacto con el dolor que nos ha llevado tanto tiempo arrinconar y obviar implica una inversión emocional para la que no estamos preparados.

Aprender a aceptar e incluso convivir con cierto nivel de dolor, insatisfacción o disconformidad, asumiendo que la vida no es una fiesta continua, nos hace estar más en contacto con la realidad. No queremos decir que la vida no pueda ser bella -como la célebre película de Roberto Benigni-, sino que habría que redefinir y acotar las expectativas que tenemos acerca de la felicidad.

Ideas preconcebidas sobre el existencia humana

Algunos sectores marcadamente consumistas de nuestra sociedad afirman que podemos adelgazar en diez sesiones, aprender inglés con pocas palabras u obtener un crédito en apenas unas horas. Y todo esto es verdad, hasta cierto punto. Probablemente forma parte de un intento de pasar por alto el dolor, el sufrimiento y la muerte. Y la realidad es que, a pesar de la belleza y de la felicidad más o menos efímera de la que disfrutamos durante nuestra vida, experimentar dolor, sufrimiento o vivir de cerca la muerte de un ser querido es inevitable.

Pasamos gran parte de nuestra vida imaginando lo hermosa que será nuestra existencia, con unos ideales acerca del amor, de la pareja y del bienestar claramente influenciados por las películas de Disney. Y es el velo de esta fantasía el que a veces nos impide apreciar la belleza de los instantes que disfrutamos, simplemente porque estamos más pendientes de que coincidan con aquello que imaginamos, que con cómo son en realidad.

Aprender a disfrutar de cada instante

Concebir la felicidad como un estado perpetuo o duradero de disfrute y satisfacción hace que, en ocasiones, no reconozcamos los instantes de auténtica felicidad que colorean nuestra vida. Además, nos hace sentir frustrados por no alcanzar un estado que se supone normal. Aprendemos desde pequeños a rechazar emociones que se consideran incómodas, como el enfado, el miedo o la tristeza.

Es necesario aprender a aceptar estas emociones como normales para no tratar de combatirlas cuando son necesarias: porque todas las emociones cumplen una función y renunciar a las mismas implica renunciar a las funciones que cumplen y también a nuestra salud emocional.

Aprender a aceptar el sufrimiento

Las personas que han experimentado la pérdida de un ser querido necesitan testigos de su dolor que toleren como normal, aceptable e incluso sano el sufrimiento que produce la muerte de un ser querido. Lo necesitan porque, de lo contrario, pueden llegar a sentir que se están volviendo locos o a sentirse solos en su proceso de superación del duelo.

El problema es que estamos acostumbrados a relegar el dolor, no prestarle atención o a hacer como si no existiera. Esto se puede hacer en el día a día cotidiano, pero durante el proceso de duelo es prácticamente imposible fingir que no hay dolor, porque en ocasiones la intensidad es tan elevada que obviarlo resulta impensable.

Aprender a elaborar las emociones del duelo

Este punto enlaza con una de las cuatro tareas del duelo: la relativa a elaborar las emociones relacionadas con la pérdida. Sin aceptación del dolor no se puede elaborar el duelo correctamente. Se puede dilatar el tiempo que cada uno considere necesario, pero no se puede evitar siempre.

Por otro lado, no disponemos de parámetros que nos permitan saber qué cantidad de dolor es normal y cuál es excesiva: cada uno tiene una cantidad de dolor y enjuiciar si es demasiado o demasiado poco puede complicar el duelo. A fin de cuentas, en palabras de Arturo Graf: “Bien poco enseñó la vida a quien no le enseñó a soportar el dolor”.

Todas estas claves pretenden servir de orientación a las personas que han sufrido la pérdida de un ser querido o intentan ayudar a una persona doliente de su entorno. Para saber más o para solicitar ayuda gratuita, no dude en consultar nuestra página web: www. fundacionmlc.org

2 comentarios para “Aprender a vivir a pesar del dolor”

  1. NORMA

    QUIERO APRENDER PARA DARLE ALIENNTO A TODOS LOS QUE PASAMOS ESTOS DUROS MOMENTOS