Recursos para trabajar en duelo: El salvavidas

Pilar Pastor, psicóloga de FMLC

 

En el camino del duelo hay momentos que son especialmente arduos. Unas veces tiene que ver con la proximidad de fechas señaladas (no podemos dar la espalda al calendario, aunque lo intentemos) y otras, tiene que ver con el propio proceso, con los movimientos que sigue, que a menudo lleva al doliente a zonas de mucha oscuridad.

En momentos así, además del trabajo que se propone en terapia, podemos plantear un trabajo extra para gestionar estos días. Esta propuesta se puede hacer tanto en terapia individual como en grupo.

Una ayuda para los momentos más duros del duelo

Lo denominamos “salvavidas” porque es el recurso al que proponemos recurrir cuando los días están siendo o se avecinan complicados, o cuando se está atravesando un momento de especial crudeza en el duelo.

Recientemente leí que el sentido profundo de nuestra vida lo encontramos buceando muy adentro de nosotros mismos. Quizá, encontrar el sentido de nuestra existencia es una tarea grande que implica un trayecto muy largo, casi de una vida, pero mi experiencia es que es dentro de cada persona donde reside lo más auténtico de cada uno, que es guía y timón en nuestras vidas.

Todo proceso de autoconocimiento, de autoindagación, lleva a esa profundidad en la que se puede sentir que no sólo somos nuestra personalidad, nuestros automatismos, sino que somos mucho más que todo eso; que hay una parte esencial en nosotros a la que nadie pueda acceder desde fuera y que, aunque permanece enterrada bajo muchas capas, es motor de vida y busca hacerse camino y crecer.

Razón y corazón en el duelo

En los momentos oscuros, reconectar con esta parte de nosotros puede ser un salvavidas, volver al hogar interno, conectar con lo que nos da raíces y que nos permite “acompañar” a otras partes de nosotros que se sienten con miedo, abrumadas, bloqueadas o sin rumbo.

En circunstancias así, no solo necesitamos de nuestro intelecto para manejarnos con ello, necesitamos de partes mucho más sutiles. La parte racional de nuestra mente, con toda su potencia y su capacidad, no abarca este nivel de sutileza, se pierde frente a toda la inmensidad del complejo mundo interno. El pensamiento no tiene límite y puede perderse fácilmente. La emoción, sin embargo, que nos lleva a aspectos muy centrales y muy esenciales, nos da una información que a la que luego damos sentido mediante el pensamiento. Seguir leyendo…

¿Qué busca un paciente en duelo en el médico?

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

 

En la sociedad actual, la institucionalización de la muerte y del duelo ha traído consigo complicaciones para los dolientes. Frente a la forma de vivir el duelo en el pasado -más natural, con ritos en los que participaba el vecindario, el entorno y la sociedad entera-, se ha impuesto un modo más solitario o más individualista de vivir este proceso.

Estos factores han contribuido a que los límites del duelo se hagan más difusos, lo que conduce a que los pacientes busquen en el profesional sanitario la “norma” que diferencia lo normal de lo patológico. El duelo queda así despojado de los ritos “oficiales” que le dan sentido y marcan un inicio y un final. De ahí surge la necesidad de institucionalizar el tratamiento del duelo.

El profesional sanitario ante el duelo

Diversos estudios muestran cómo, tras la muerte de un ser querido, se produce una hiperfrecuenciación de los dolientes en las consultas de Atención Primaria. Esto puede deberse a varios factores:

1. El proceso de duelo implica un estrés enorme para el organismo, lo que provoca un desgaste físico que, en ocasiones, lleva a desarrollar diversos síntomas que añaden inquietud y sufrimiento a los dolientes.

2. A veces, los procesos médicos que atravesaba el doliente antes del fallecimiento del ser querido pueden quedar abandonados durante el período de enfermedad previo a la pérdida. El fallecimiento del ser querido genera conciencia real de la muerte física y es entonces cuando aparece el miedo y la necesidad de cuidarse y revisarse.

3. La dificultad del entorno para contener el dolor del doliente y para dar respuesta a las incógnitas que generan la muerte y el duelo hacen que el doliente considere al profesional socio-sanitario como único interlocutor válido. Seguir leyendo…

Problemas asociados al duelo en niños y adolescentes

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

 

Es habitual que el duelo en niños y adolescentes no se manifieste de la misma manera que el duelo adulto, es decir: estamos acostumbrados a ver a adultos profundamente tristes, deprimidos, paralizados, etc, tras sufrir la pérdida de un ser querido, pero en los menores esas situaciones pueden ser muy diferentes y manifestarse de otras maneras a las que hay que prestar una atención especial.

El único punto en común entre las diferentes situaciones de las que vamos a hablar es el fallecimiento de alguien significativo para el niño o el adolescente, ya sea un progenitor, un hermano, un amigo, un abuelo, alguien cercano a la familia… A partir de esa pérdida, podemos encontrarnos asociados al duelo los siguientes problemas:

Dificultad para reintegrarse al colegio tras la muerte de un ser querido

Puede darse la situación de que el niño o el adolescente no quiera volver al colegio después del fallecimiento. Esto puede ocurrir tras un periodo de duelo en el que el menor ha permanecido en casa, o bien si el fallecimiento ha sucedido durante las vacaciones escolares. Es más frecuente en adolescentes y manejar la negativa a acudir al colegio puede hacerse complicado.

Normalmente esto se da en niños vulnerables, ya sea porque no se sentían del todo a gusto en el colegio, porque no tienen un grupo de amigos íntimos o porque se sienten muy diferentes y desconectados de los intereses de los iguales. Es probable que, a medida que no logra reincorporarse al colegio, nos encontremos ante una fobia escolar que debe ser tratada como tal, sin perder de vista qué es lo que la motivó.

Miedos exagerados durante el duelo infantil

Este caso suele producirse en niños que ya eran algo miedosos: tras la pérdida, veremos que de nuevo surgen inseguridades. Eso en general se debe a que, tras la pérdida, se viven de manera vulnerable y ponen en duda la seguridad y sus capacidades. Es habitual que repunten los miedos a la oscuridad, a quedarse solos, a dormir solos, a hacer recados de manera autónoma… Seguir leyendo…

Superar el duelo: La verdad soportable

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

 

En este artículo quiero reflexionar sobre lo importante que es que los profesionales de la salud mental conozcamos y apliquemos el concepto de “la verdad soportable”, procedente del ámbito de la práctica clínica. Se trata de un concepto poco estudiado y poco comentado en las universidades o en las formaciones de posgrado.

El concepto de “la verdad soportable” alude a la cantidad de información o hechos dolorosos a los que una persona puede hacer frente. En este sentido, nos referimos a la información relacionada con la comunicación de malas noticias o que es susceptible de impactar o producir sufrimiento en quien la recibe.

Dado que cada persona es única, no existe universalidad en cuanto a lo que cada uno es capaz de asimilar o aceptar, por lo que ese límite varía de una persona a otra.

El duelo y la verdad soportable

Como profesionales, sabemos que una parte del proceso de duelo tiene que ver con la tarea de aceptar la realidad de la muerte del ser querido, es decir: aceptar los hechos tal y como fueron, sin negociaciones ni negaciones parciales. Hay casos de personas que aceptan la muerte de su ser querido, pero no pueden aceptar el modo en el que se produjo la muerte, al menos durante un tiempo.

Nosotras, como psicólogas expertas en duelo, tratamos de guiar a nuestros pacientes para que puedan aceptar los hechos tal y como sucedieron, ya que se trata de una realidad inmodificable. Además, sabemos que resistirse a aceptar un suceso que ya se ha producido encierra más dolor que el hecho en sí mismo. Este es el trabajo habitual que llevamos a cabo: ayudar a nuestros pacientes a poner palabras a lo que sucedió y ayudarles a convivir con esa “tragedia”. La mayoría de los procesos de duelo comienzan por la aceptación. Seguir leyendo…

5 cosas que deben preocupar a un profesor ante un alumno en duelo

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

 

Debido a su trabajo, los profesores están en contacto con muchos niños y familias, por lo que es lógico pensar que antes o después van a encontrarse con una situación de duelo en el aula: desde las más naturales, como que fallezca un abuelo, hasta otras más inesperadas como la pérdida de un progenitor, la muerte de un hermano, o incluso el fallecimiento de un compañero.

A menudo los educadores nos comentan que, hasta que no tiene lugar un suceso de este tipo, jamás se plantean la necesidad de abordar ese tema o de buscar información o unas directrices sencillas para “salir del paso”. Es razonable pensar que todos querríamos evitar esa situación, pero en muchos casos no es posible, por eso os dejamos algunas cuestiones prácticas que puedan guiar a los maestros en esas situaciones.

Preparar la vuelta a clase del niño en duelo

La vuelta de un niño en duelo al aula siempre es complicada: aparecen muchos miedos sobre si debemos abordar el tema, preguntarle, hablarlo en grupo… en primer lugar, el profesor podría esperar al alumno en la puerta, tras haber informado previamente a la clase de lo sucedido.

Ahora mismo, gracias a la tecnología, casi toda la gente se entera de los acontecimientos importantes de forma inmediata, así que es probable es que para entonces los niños ya lo hayan averiguado de un modo u otro. Si no lo saben, conviene preguntar al alumno en cuestión cómo prefiere hacerlo: si quiere ser él quien comunique a los compañeros su pérdida o si prefiere que sea el profesor quien dé las explicaciones sobre el fallecimiento.

Cuando nos encontremos por primera vez con el alumno, le diremos que sabemos lo que ha pasado, que nos comunique cualquier cosa que le preocupe o que necesite y que, hasta que todo se normalice, habrá algunas cosas excepcionales que puede hacer. Tranquilizaremos sus conductas dependientes y le diremos que entendemos que manifieste emociones como tristeza o enfado, que estamos ahí para ayudarle y que si necesita algo nos lo puede decir, que estaremos pendientes de él.

Valorar acciones excepcionales en el aula

Hay momentos en los que el niño necesitará salir, puede que porque se sienta emocionado o simplemente porque tenga ansiedad por saber si otros familiares están bien. Podemos pactar con él que pueda realizar una llamada o una salida del aula si lo necesita. También le explicaremos que este permiso es excepcional, temporal y que trataremos de que recupere la normalidad poco a poco.

Además, podemos sentarle cerca de un compañero que pueda ayudarle y con quien se sienta protegido si es lo que requiere en ese momento. Seguir leyendo…

Recursos para trabajar el duelo en grupo: El uso de fotos y objetos

Pilar Pastor, psicóloga de FMLC

 

De la misma manera que en las primeras sesiones de terapia individual nos centramos en el cuidado y desarrollo del vínculo terapéutico para crear un lugar seguro y de confianza, en las primeras sesiones de terapia de grupo buscamos lo mismo.

Si el profesional que facilita un grupo no ha participado nunca en uno, debe entender la sensación de exposición que éste supone al principio para los participantes y cómo hay que cuidar el espacio, los reflejos, la empatía, para que los pacientes sientan que es un lugar donde pueden abrirse.

En este proceso podemos utilizar dinámicas que favorezcan la comunicación, la empatía y la cohesión entre ellos. Hay múltiples libros y referencias a este tipo de dinámicas que se pueden consultar.

El psicólogo como facilitador del grupo de terapia

Una parte importante de este proceso cohesivo es el modelado que haga el terapeuta como facilitador. El paciente que asiste por primera vez a una terapia de grupo no sabe cómo funciona, qué se busca, cuál es la manera de estar en ella, ni qué es lo terapéutico, por lo que esa una parte importante de las primeras sesiones también será señalar lo que buscamos, lo que es terapéutico y lo que no, lo que es una buena sesión, y lo que moviliza y ayuda.

A medida que esta base se va construyendo, podemos ir adentrándonos en el trabajo específico del duelo. Se trata de ir acercándonos poco a poco al dolor, de ponerle palabras, ir aproximándonos a la globalidad de la experiencia que incluye aspectos racionales, emocionales, religiosos, corporales y espirituales. No se trata sólo de centrarse en el desahogo y compartir, sino de la manera terapéutica de ir acercándose al dolor.

Atender a los aspectos más profundos del duelo

El proceso de duelo es extremadamente simbólico, a menudo sutil, y conecta con partes de nuestra mente que no son racionales ni emocionales, sino que funcionan a una profundidad mayor, en una capa más profunda, existencial y espiritual. La dinámica que proponemos en este artículo atiende a los aspectos emocionales de la experiencia, porque ayuda a poner el foco en la relación con el fallecido de una forma global y amplia, peto también va a esa zona más profunda y sutil, porque estamos comenzando a trabajar el vínculo, o mejor dicho, a transformarlo. Seguir leyendo…

El duelo por la desaparición de un ser querido

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

 

Cuando un ser querido fallece, comienza un proceso de duelo que comprende y recoge todas las reacciones normales ante esta pérdida. Sin embargo, cuando la persona desaparece y no existen evidencias de que haya muerto ni de que siga vivo, se presenta una dificultad añadida en este proceso. A ese dolor, normal en la pérdida, se suma la duda y la falta de certezas.

En ese contexto, para los familiares del desaparecido resulta casi imposible aceptar la pérdida y comenzar a gestionar el dolor. El dolor está hecho de incredulidad, de un estado de permanente alerta esperando noticias en un sentido o en otro, de tristeza por la ausencia.

En esos momentos lo más habitual es que las energías se inviertan en buscar a la persona desaparecida, de modo que el proceso de duelo como tal queda en un segundo plano. Esta situación puede durar años y finalizar, bien con el hallazgo del cadáver o, de un modo más ambiguo, con una declaración de fallecimiento. En este último caso, los familiares tal vez  se aferren a la esperanza de encontrarla con vida.

La incertidumbre en el duelo

Cuando un ser querido desaparece, lo normal al principio es que la atención de sus familiares esté centrada en la investigación policial y en la ayuda que puedan ofrecer los medios de comunicación, difundiendo la noticia para encontrar algún indicio que ofrezca pistas sobre el paradero de la persona que ha desaparecido.

Resulta difícil imaginar que una persona inmersa en la búsqueda de un ser querido quiera recibir apoyo para resolver su duelo, pero si lo hiciera, cabe imaginar que se plantearía un caso complicado.

Uno de los rasgos característicos de esta clase de casos es que los familiares de la persona desaparecida siempre mantienen la esperanza. Por mucho tiempo que haya transcurrido, siempre es posible imaginar que el ser querido está vivo en otra parte, porque mientras no se encuentre su cadáver no tenemos evidencias de que haya muerto. Seguir leyendo…

El duelo infantil: Cuando las explicaciones sobre la muerte se complican

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

 

Explicar la muerte a los niños es complicado, no lo vamos a negar. Los adultos encontramos muchas dificultades a la hora de escoger las palabras adecuadas y nos bloqueamos pensando que no lo van a entender, que se les va a quedar grande, que vamos a hacerles daño y muchos otros miedos similares.

A veces buscamos explicaciones que basamos en fantasías, o en frases hechas, pensando que los más pequeños de la casa las entenderán. Pero, en su lugar, a menudo nos vemos en serias dificultades que nos llevan a callejones sin salida y que, más que solucionar el problema, lo que hacen es meternos de cabeza en otro mayor.

Comunicar una pérdida a los niños

A continuación exponemos varios ejemplos de conversaciones reales compartidas por nuestros pacientes y que sirven para mostrar qué clase de explicaciones pueden complicar el duelo infantil y dificultar nuestro diálogo con los niños:

  • – Cariño, el abuelito ha subido al cielo.
  • – En serio, ¿cómo ha subido?
  • – Ha subido en ascensor.
  • – Corre, mamá, vamos a subir nosotros también con el abuelo.
  • – No podemos, cielo, el ascensor es sólo de subida.
  • – Ah, bueno, entonces llévame a ver el ascensor en el que ha subido el abuelo.
  • – Cariño, no puedes ver el ascensor.
  • – ¿Por qué?

Este es el momento en el que, o bien le damos otra explicación más veraz al niño, o nos escapamos por la puerta de atrás. Seguir leyendo…

Recursos para trabajar el duelo en grupo: El camino del duelo

Pilar Pastor, psicóloga de FMLC

 

Cuando un doliente participa en un grupo de duelo se encuentra con muchos elementos favorecedores, que resultan de gran ayuda en su proceso. En el grupo, el doliente se siente comprendido, escuchado, es un entorno donde no se enjuicia y en el que puede compartir su experiencia, que al mismo tiempo está siendo vivida también por el resto de los participantes, con las diferentes particularidades de cada caso.

A todos ellos les une una fuerte experiencia común: la pérdida de un ser querido y el dolor que conlleva. El grupo permite ver otras formas de manejar el proceso: existen tantas formas de experimentar el duelo como personas y el hecho de poder compartirlo es de gran riqueza.

Aspectos positivos de los grupos de duelo

Desde una perspectiva profesional, cuando facilitamos grupos, a nosotras siempre nos queda una sensación de haber sido testigos y parte de un encuentro muy especial, casi sagrado. Tenemos la sensación de que lo que se comparte en el grupo de duelo viene de un lugar de mucha intimidad, como es el dolor.

A medida que se van creando los lazos de confianza, compasión, empatía y aceptación necesarios para que el participante sienta que el grupo es un lugar seguro, donde es libre de decir aquello que quizá expresa por primera vez, el doliente se va atreviendo a compartir, a abrir su corazón a sí mismo y a los demás.

El grupo entero va profundizando más y más, como si el proceso fuese una espiral. Elaborar el duelo en grupo conecta con dos fuerzas muy presentes en el ser humano: las del autoconocimiento y la autocomprensión, y las de interrelación e interconexión.

El papel del psicólogo en el grupo de duelo

La función del facilitador del grupo es favorecer que se puedan desarrollar estas dos vías: por un lado atender la parte intraindividual de cada participante, atendiendo a su mundo interno; por otro lado, favorecer la parte relacional, la de interrelación, la de humanidad compartida. Seguir leyendo…

Aspectos preocupantes en el duelo infantil y juvenil

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

 

Sois muchos los padres que, tras haber experimentado la pérdida de un familiar, nos expresáis vuestras dudas sobre si las emociones y comportamientos de vuestros hijos son normales o debéis alarmaros y estar pendientes.

En este artículo vamos a tratar de responder a esa inquietud de la forma más completa posible, para que podáis decidir si lo que viven es normal o puede ser preocupante.

Síntomas a los que prestar atención

Hay que resaltar que, cuando en la vida de un niño tiene lugar un fallecimiento significativo, es habitual que el menor manifieste una amplia gama de conductas, síntomas o comportamientos que, lejos de preocuparnos, debemos considerar normales. Estos son algunos ejemplos:

  • – Miedos: A dormir solos, a apagar la luz, a quedarse solos en casa…
  • – Problemas relacionados con el sueño: Ya sea para conciliarlo o para mantenerlo. También podemos encontrarnos pesadillas relacionadas con la muerte o con morir.
  • – Bajada del rendimiento académico: Puede darse una bajada en las notas o del rendimiento en niños que antes tenían un rendimiento adecuado.
  • – Problemas de concentración y de memoria: Son más propensos a olvidarse los deberes, a dejarse cuadernos o el material escolar, se olvidan de apuntar en la agenda cosas relevantes, tienden a no recordar fechas significativas, etc.
  • – Ansiedad de separación: Les cuesta separarse de otras figuras significativas por temor a que les pase algo mientras no están, sobre todo a los más pequeños.
  • – Síntomas de ansiedad: Problemas estomacales, sudoración, respiración agitada…
  • – Temor ante la propia muerte y la posibilidad de que mueran sus demás seres queridos.
  • Regresiones como volver a coger el chupete, requerir ayuda para vestirse, piden que les vuelvan a dar la comida en un biberón o que se la den, tienen problemas con el control de esfínteres…
  • – Problemas de concentración y de memoria, especialmente en el aula, pequeños errores en trabajos, exámenes, tienden a olvidar cosas que antes hubieran sabido sin problema.
  • – Emociones disfóricas como tristeza, ira o enfado.
  • – Alternancia emocional: Podemos encontrar que un niño con temperamento extremadamente triste que alterna con periodos de indiferencia o, incluso, de extrema felicidad, como si nada hubiera pasado.
  • – Conductas de comprobación muy parecidas a las del adulto: se sientan a esperar en la puerta, no quieren comer esperando que sea el fallecido el que venga a darles la comida, etc.
  • Reticencia a incorporarse a sus actividades cotidianas.
  • – Sentimientos y sensaciones de culpa.

Seguir leyendo…