Cuando el profesional está en duelo

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

 

© MalagónA través de este artículo queremos promover una reflexión profunda en todos aquellos profesionales que, directa o indirectamente, intervienen o atienden a personas que están atravesando un duelo por la pérdida de un ser querido.

En anteriores artículos hemos hablado de cómo abordar el duelo, cómo identificar las señales de un duelo complicado, qué hacer para ayudar al doliente en los primeros momentos, pero… ¿qué ocurre cuando quien ha sufrido la muerte de un ser querido es el propio profesional que atiende a personas en duelo? 

Cuando se da esta situación tenemos que atender a dos aspectos:

  • – Por un lado, ¿qué ocurre con los pacientes de un experto en duelo cuando éste se encuentra atravesando un duelo?
  • – Por otro lado, ¿quién atiende o cómo se ayuda a un profesional en duelo?

Qué hacer si el duelo afecta al profesional

Con respecto al primer punto, puede ocurrir que el profesional, al menos en los primeros momentos de su propio proceso, no pueda contener la emoción ni concentrarse en su trabajo, o que simplemente le remueva demasiado el contacto con personas que están en duelo. En este caso, lo ideal es que se tome un tiempo de descanso, por lo menos en relación a la práctica clínica. Esta pausa debe servirle para reponer energías y para ir elaborando su duelo.

El profesional puede encontrarse esta situación en cualquier punto de su propio proceso, puede ser que al principio no le afecte y luego sí, o al revés. Una vez que lo advierta, debe retirarse de la práctica clínica para no ser maledicente y derivar a sus pacientes a otro profesional que pueda hacerse cargo. A veces es un compañero quien detecta esta situación y sugiere al profesional que se supervise y se retire. Para eso están los equipos de trabajo y las supervisiones colectivas.

Seguir leyendo…

Libros de literatura infantil y juvenil para abordar el duelo en menores

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

 

En anteriores artículos ya os hemos propuesto algunos libros con los que se puede trabajar el tema del duelo con los niños. En este nuevo post os recomendamos varias lecturas que os puede servir para abordar el tema de la muerte o introducir la idea con los pequeños de la casa.

Libros sobre duelo para niños de Primaria

“Jack y la muerte”

9788498713688Un cuento de Tim Bowley y Natalie Pudalov (Ed. Oqo, 2012) apropiado para niños que cursan Educación Primaria, que reflexiona acerca de la importancia que tiene la muerte en la vida y qué pasaría si no existiera.

Previendo la muerte de su madre, que está muy enferma, Jack sale de casa y consigue atrapar a la muerte con engaños. El libro narra qué ocurre cuando no existe la muerte y las consecuencias de que ningún ser vivo pueda morir.

“La balada del rey y la muerte”

Este libro  (Ed. Adriana Hidalgo, 2011) es interesante para niños que estén en ltapa La balada del rey y la muerte medos primeros cursos de Educación Infantil y Primaria. El rey de la selva tiene miedo a la muerte y, al igual que en “Jack y la muerte”, su reino se convierte en una tierra que padece la enfermedad de la inmortalidad.

Refleja la necesidad de la muerte y las consecuencias de que ésta desaparezca. Los animales de la selva nos sirven para ilustrar las consecuencias que tiene en los animales que envejecen y dejan de tener cosas que hacer ante la ausencia de la muerte.

 “Gajos de Naranja”

gajos-de-naranja-9788481317794Este libro de Françoise Legendre y Natali Portier (Ed. Tandem, 2008) está recomendado para niños a partir de 2º de Educación Primaria.

Petra es una niña que vive en un pueblo de Andalucía y tiene una relación muy especial con su abuelo, que todas las mañanas le da unos gajos de naranja. Un día, al volver a casa, el abuelo ha muerto y no está donde acostumbraba. Una historia que permite explorar y trabajar las emociones tras la pérdida.

“El árbol de los recuerdos”memory_tree

Zorro está cansado y se acuesta para morir. Sus amigos animales van acercándose a él, como en un homenaje, y comparten sus recuerdos sobre Zorro, que se había portado muy bien con todos ellos. Un libro de Britta Teckentrup (Ed. Nube Ocho, 2013) apto para niños en cursos de Educación Infantil y Primaria.

Seguir leyendo…

Libros recomendados para reflexionar sobre el duelo (II)

Pilar Pastor, psicóloga de FMLC

 

la-ridicula-idea-de-no-volver-a-verteLa literatura es el arte que nos transporta a todo tipo de lugares, tanto externos como internos, y a través de una historia pone palabras a la vida. En anteriores artículos os recomendábamos algunos libros en torno al duelo, que nos acercan a ese camino que se abre ante nosotros cuando alguien a quien queremos fallece.

El sufrimiento y el dolor por la pérdida implican mucha oscuridad, mucho desconcierto. La lectura puede transformarse en una medicina que pone luz a través de las palabras. Además, el doliente se siente reconocido y, de alguna manera, acompañado en lo más nuclear de su experiencia, lo que puede servirle de ayuda para construir camino, conectarse con su dolor y descubrir otras maneras de elaborar su duelo.

En los últimos años son muchos los autores que han abordado en sus novelas y ensayos el tema del duelo por un ser querido. Recomendamos a continuación algunos títulos que pueden servir de ayuda en este proceso.

“La ridícula idea de no volver a verte”, de Rosa Montero

El libro de Rosa Montero combina dos aspectos: por un lado, se adentra en la emoción sin tapujos de dos mujeres de gran honestidad y congruencia que han vivido la pérdida de sus parejas: Marie Curie y ella misma. Pone palabras a la locura que supone la pérdida y la vida tras la pérdida.

Por otro lado, el libro es un continuo recordatorio de cómo cada uno tiene su propio camino en el duelo, sus tiempos, sus maneras y su forma. Y aborda la importancia de respetar profundamente ese camino y confiar en que hay una sabiduría interna, una intuición, que nos guía en este recorrido.

“También esto pasará”, de Milena Busquets9788433997883

El libro de Milena Busquets comienza con el fallecimiento de su madre, al que sigue el proceso de pérdida, catalizador de una revisión de su vida con su madre, de su propia vida y de la relación entre las dos.

Es un libro sobre la aceptación de la realidad de la muerte y, también, de la realidad de la vida. A lo largo de esta obra, el duelo se va integrando en la vida. La protagonista abre las puertas al dolor de la pérdida y, con ello, también a la vida en toda su plenitud.

Seguir leyendo…

Superar la pérdida: Aspectos clave del duelo (II)

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

 

© MalagónSi tomamos en cuenta el número de muertes que se producen al año y damos por buena la cifra que aporta Robert Neimeyer, que afirma que cada muerte afecta a una media de 100 supervivientes, es fácil concluir que, antes o después, todos nosotros estamos o estaremos de alguna manera en contacto con una persona en duelo.

Por esa razón, este mensaje es importante porque todos estamos potencialmente conectados con algún doliente y, a través de la lectura de este artículo, todos estamos potencialmente capacitados para ayudar a una persona que ha perdido a un ser querido.

Todas las personas pueden superar el duelo

Todo aquel que esté en contacto con una persona en duelo debe saber que el duelo se supera, es esencial transmitir esperanza y sobre todo confianza en el ser humano y en sus propios recursos. Hay datos objetivos que permiten sostener esta afirmación, como el hecho de que el 90 % de las personas que experimentan un duelo atraviesa el proceso de manera sana. O el hecho de que el ser humano ha vivido multitud de pérdidas desde sus orígenes y, sin embargo, seguimos sobre la faz de la tierra.

Para superar el duelo existen multitud de recursos, estrategias o terapias, desde las menos directivas hasta las más invasivas, pasando por un amplio abanico de técnicas. Se trata de no dejar de intentarlo nunca: a algunos les lleva más tiempo, a otros menos, pero el ser humano está preparado para superar la pérdida de un ser querido, independientemente del modo en el que se produjo el fallecimiento, del tipo de pérdida o incluso del tiempo que haya transcurrido desde la misma.

Lo que es esencial es transmitir confianza en las posibilidades de cada ser humano, porque cada persona tiene dentro de sí todos los recursos, todo lo que le hace falta para afrontar la pérdida. A veces sólo es necesario creer en la existencia de esos recursos.

Seguir leyendo…

El duelo por personas mayores

Pilar Pastor, psicóloga de FMLC

 

CAMINODUELOCuando se produce una muerte en el seno de una familia y quien fallece es una persona de edad muy avanzada, parece que hay menos derecho a sentirlo. La frase “Es ley de vida” acalla y sentencia el dolor del doliente y le amputa el derecho a sentir y a expresar su pérdida.

La pérdida de una madre o de un padre ya mayores -o de unos abuelos que han sido como padres, o bien han estado presentes en la vida del doliente de una manera determinante- requiere también de su espacio de dolor y atención.

No hay que dar nada por sentado en el duelo

Si hay una lección importante en lo que concierne al duelo es que no debemos dar nada por supuesto. Esto quiere decir que para cada persona su duelo es único, que el dolor o la experiencia que vive cada uno tras una pérdida genera un proceso donde intervienen factores observables y otros muchos inconscientes, derivados de la relación, el vínculo con el difunto, o el sistema familiar.

Esa parte es un misterio a resolver. Por eso no podemos anteponer teorías, creencias o supuestos a la realidad de la experiencia sentida por el doliente. En el duelo, como en la vida, lo que marca la reacción es la emoción, no la razón. Parece que el hecho de clasificar, establecer categorías y teorizar forma parte de la naturaleza del ser humano.

Acompañar el dolor sin juzgarlo

Esa tendencia de mirar al doliente con las gafas de la teoría y de lo supuesto nos lleva a generalizar y a mantenernos distantes de la experiencia emocional real que está atravesando la persona en duelo.

El no juicio y la intención auténtica de comprensión profunda es lo que nos acerca al doliente y nos permite entender su mundo de referencia. Sólo desde ahí podemos conocer lo que supone una pérdida para otro. Y sólo desde ahí, podemos acompañar.

La importancia de las despedidas en el duelo

Cuando fallece un ser querido de edad avanzada, lo más deseable es que hubiésemos tenido espacio y tiempo para poder despedirnos, estar con esa persona y acompañarla en la medida de lo posible, además de poder anticipar y actuar para la muerte que iba a venir.

Esto no implica idealizar las despedidas y dejar de hacer reales las relaciones, sino poner atención en el momento vital que se atraviesa, en la realidad de la muerte y actuar de forma consciente, con decisión y tomando decisiones relativas a lo que tal vez queda por decir o sería bueno expresar aunque se dé por supuesto. Eso es podernos despedir: hacer consciente el momento y decidir conscientemente y en consecuencia, dejando al lado automatismos, evitaciones o mecanismos que nos alejen de la realidad.

Seguir leyendo…

Superar la pérdida: Aspectos claves del duelo (I)

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

 

© MalagónA lo largo de nuestra experiencia profesional, hemos ido descubriendo diversos aspectos que se repiten en los procesos de duelo. Aunque es verdad que cada duelo es único, también es cierto que algunos aspectos se repiten y hay herramientas o habilidades que funcionan en muchos pacientes diferentes.

Son claves que parecen meros matices o detalles, pero que son importantes para el proceso de duelo en su conjunto. Resulta difícil percatarse de ellas cuando te encuentras en la vorágine de la práctica clínica, pero al tomar distancia se revelan como llaves del proceso y como herramientas fundamentales para favorecer la resolución del duelo.

En base a nuestra experiencia, estos son para nosotros algunos de los elementos fundamentales de una terapia de duelo:

En el duelo no hay que dar nada por sentado

A veces, en el transcurso de una terapia, las palabras se convierten en “lugares comunes” y damos por sentado que las palabras tienen el mismo significado para distintas personas, pero eso no es así. La atribución de significados de cada individuo es distinta. Expresiones como: “bien”, “mal” o “como todo el mundo” no significan nada en terapia.

Hay que bucear detrás del significado que tienen cada una de esas expresiones o esas palabras para cada uno de nuestros pacientes, porque en el significado reside la esencia del proceso. Por eso hay que hacerles preguntas como: “¿Qué significa para ti estar mejor o estar peor?”, “¿En qué consiste esa mejoría o ese empeoramiento?”, “Cuando dices, como le pasa a todo el mundo… ¿A qué te refieres?”.

En terapia, sólo podemos trabajar lo que es concreto, la vivencia de cada uno, las sensaciones… no lo que es abstracto y sólo reside en el mundo de las ideas.

Seguir leyendo…

500 palabras para la compasión

Sara Losantos, Pilar Pastor y Patricia Díaz, psicólogas de FMLC

 

© MalagónHace semanas hablábamos del terrible atentado de Estambul y hoy nos despertamos con la noticia del trágico ataque en Niza. Entonces el equipo de psicólogas de la Fundación Mario Losantos del Campo escribió este artículo para expresar su solidaridad y cercanía a los afectados, así como aportar alguna pauta para aliviar y apoyar desde aquí a los familiares y amigos de las víctimas de la violencia terrorista. Lamentablemente, este artículo hoy sigue vigente.

Resulta enormemente difícil encontrar palabras para abordar un tema tan complejo y tan espinoso como es el duelo que produce la muerte de un ser querido, cuando ésta ha sido provocada por otro semejante.

Obstáculos en el duelo traumático

Una de las principales complicaciones que puede encontrar cualquier persona que pierda a un ser querido en un atentado es la dificultad para darle sentido a la experiencia de pérdida. Todo aquello que generalmente resulta útil en un proceso de duelo resulta insuficiente cuando afrontamos la muerte de un ser querido en un atentado, debido a la magnitud del impacto.

Tras un atentado de estas características, la prioridad es atender la devastación que deja la crueldad a su paso. Tan sólo el amor, la compasión y el encuentro genuino con otro ser humano pueden sostener y contener el alma rota de un país en duelo.

Tal vez esta explicación pueda resultar pueril o insuficiente, pero en este momento el amor constituye realmente una auténtica fuerza frente al odio, al horror y la destrucción. Aunque ahora mismo pueda parecer que el odio lo ocupa todo, al igual que aquel sabio indio, necesitamos descubrir que “el amor es silencioso, pero es superior al odio que hay en el mundo. Si no fuera así, el mundo no resistiría”.

Seguir leyendo…

El duelo como proceso psicológico profundo

Pilar Pastor, psicóloga de FMLC

 

© MalagónA menudo definimos el duelo como un proceso global, holístico, que abarca todas las áreas del ser humano. Para muchos dolientes, el duelo no puede cerrarse sin antes atender la parte más existencial de la experiencia, los miedos más esenciales y los rincones más profundos de su ser.

Esa parte existencial está relacionada con el sentido más profundo de la vida y la muerte, con el encuentro con áreas de uno mismo que se sienten confusas y poco exploradas, pero que están muy presentes en el día a día, en el manejo de la vida y en las decisiones que se van tomando, como un telón de fondo que nos acompaña y siempre está ahí.

La introspección en el duelo

El duelo llama especialmente la atención por su aspecto más emocional, pero también tiene un aspecto cognitivo, el relacional, el práctico, el espiritual y el existencial… zambullirse en todo este trabajo constituye una verdadera revolución interior. El dolor es la puerta de entrada a muchos aspectos íntimos, que sólo nos detenemos a mirar cuando este dolor nos conduce a ello.

Con esto no queremos decir que en todos los procesos de duelo haya obligatoriedad de realizar un proceso interior profundo y una revisión minuciosa, muchos dolientes no lo necesitan ni lo buscan; pero para otros, cuando comienza el duelo, se abre también un proceso más profundo que invita al autoconocimiento y a transitar por áreas de uno mismo y de la propia existencia que hasta ese momento no se habían explorado.

El autoconocimiento tras la pérdida

Parece que el duelo es un momento propicio para revisar aspectos que hasta entonces no habían sido habitados. El propio contacto con el misterio de la muerte nos abre al misterio de la vida y a una dimensión de nuestra psique a la que habitualmente damos la espalda y evitamos, pero que es donde se encuentra lo más esencial de nosotros.

En este camino -que puede resultar confuso e incierto y, de hecho, lo es- el doliente sólo puede guiarse por sí mismo. Hay una inteligencia distinta a la racional, que tiene que ver con la intuición, con una guía interna que viene de lo más esencial de cada uno. Esa inteligencia, esa sabiduría, es la que marca los tiempos y el movimiento de esta exploración interior. Gran parte del proceso de duelo (así como de la terapia y el acompañamiento) consiste en aprender a escuchar a esta parte de nosotros mismos.

Aspectos vitales que influyen en el duelo

Según cuál sea el momento vital que atraviesa el doliente, el proceso se va a desencadenar y necesitará un nivel de profundidad u otro. El duelo se suma a lo que ya se es y a lo que el doliente está viviendo interna y externamente en su vida en el momento de la pérdida.

De este modo, si al sufrir la pérdida el doliente atravesaba un momento de crisis personal, de interiorización o de descubrimiento, o simplemente a raíz de la crisis brutal que implica la muerte de un ser querido, el proceso de duelo se va a convertir en un catalizador para explorar más aspectos de la vida, para pararse a sentir y a descubrirse a uno en totalidad, con las luces y las sombras.

Seguir leyendo…

Duelo infantil: 7 signos de alerta en niños que no podemos perder de vista

Patricia Díaz, psicóloga infanto-juvenil de FMLC

 

FMLCEs cierto que a menudo repetimos en nuestros artículos que cada duelo es único, que no podemos hablar de generalidades en lo relativo a las reacciones de individuales y que, tras la muerte de un ser querido, casi todo lo que pasa en los niños es normal y como tal debe de tomarse.

La verdad es que, aunque no podemos señalar comportamientos, actitudes, emociones concretas que sean signo inequívoco de problemas, sí podemos prestar atención a aquellas que, de no resolverse, generarán más problemas de cara a la elaboración del duelo y al futuro. A continuación os resumimos algunos de los signos de duelo en menores ante los que conviene estar alerta.

Insomnio en niños en duelo

Cuando un niño tiene insomnio, ya se manifieste como incapacidad para conciliar el sueño, con muchos despertares por la noche o levantándose antes, suele indicar un problema.

El insomnio puede deberse a miedos, nerviosismo, o simplemente al cambio de rutinas. Si el sueño del menor no se normaliza en un tiempo prudencial, es conveniente consultar con un especialista, ya que este tipo de trastorno influye negativamente en el desarrollo de los niños.

Miedo exagerado al abandono

Con esto nos referimos a la incapacidad física de los pequeños para separarse de otros seres queridos, por miedo a que les suceda algo. Esto puede impedir el desarrollo de las actividades cotidianas o dificultarlas de manera exagerada.

Cuando hablamos de miedo no nos referimos al miedo lógico que aparece tras la pérdida, sino a un miedo exagerado y llamativo que se englobaría dentro de la ansiedad de separación de los más pequeños: serían incapaces de ir a jugar, de mantenerse alejados de sus figuras de apego, mostrarían una gran incomodidad en el colegio, etc.

Seguir leyendo…

5 cosas que no debes decir jamás a una persona en duelo

Sara Losantos, psicóloga de FMLC

 

© MalagónDurante años hemos trabajado ofreciendo terapia a personas en duelo y esto nos ha permitido conocer de primera mano qué expresiones, comentarios o reflexiones sirven de consuelo en los primeros momentos del duelo y cuáles generan desasosiego o simplemente no consuelan en absoluto.

Si tuviéramos que quedarnos con alguna sería con las cinco siguientes:

Sé cómo te sientes

Ya hemos dicho en alguna ocasión que no existe un duelo igual a otro, por lo que resulta complicadísimo que podamos saber qué siente una persona ante una pérdida. Cada pérdida significa cosas diferentes para cada persona y eso debe hacernos deducir que esa expresión es, cuanto menos, falsa y que invita a que el doliente permanezca en silencio.

Lo que realmente parece querer decir esta frase es: “No  hace  falta que me lo cuentes, si ya lo sé yo”, cuando lo que realmente deberíamos fomentar es que la persona se exprese si lo necesita.

No te preocupes, el tiempo lo cura todo

Esa expresión favorece que el doliente permanezca en una actitud pasiva, esperando que el duelo se resuelva con el mero paso del tiempo. El duelo exige una gran implicación de parte del doliente, exige tomar decisiones como si ir o no a terapia, si recoger o no las cosas de la persona que ha fallecido, si pedir ayuda o no…

Esas decisiones son las que van a determinar que el duelo avance o que el duelo se detenga. Lo único que hace el tiempo es poner distancia frente a un hecho que ha supuesto un gran impacto, pero no cura nada.

Seguir leyendo…